Realizan colecta para repatriar a Serena Andreatta, la argentina que murió en Australia
Tenía 26 años y había llegado hacía apenas un mes a Australia. Sus amigos impulsan una campaña solidaria para ayudar a la familia.
Serena Andreatta, la joven argentina que murió en Australia.
Hay historias que golpean distinto porque detrás de una tragedia aparece algo mucho más cercano que un simple titular policial. La muerte de Serena Andreatta en Australia no solamente generó conmoción por el accidente que terminó con su vida, sino también porque expuso una realidad cada vez más común entre miles de jóvenes argentinos que deciden irse del país para trabajar, viajar y empezar una vida lejos de casa.
Serena tenía 26 años, era rosarina, tenía ciudadanía italiana y venía recorriendo el mundo desde hacía tiempo. Había trabajado en Europa, ayudaba a otros argentinos con trámites vinculados a la ciudadanía y en abril había llegado a Australia después de pasar por distintos destinos del sudeste asiático. Todo indicaba que estaba viviendo ese viaje que soñaba desde hacía años. Pero en cuestión de segundos, todo cambió.
La joven murió después del vuelco de un colectivo de la empresa FlixBus sobre la Bruce Highway, en Queensland, una ruta australiana que ya había sido escenario de otros accidentes graves. El micro transportaba a más de 30 pasajeros de distintas nacionalidades y Serena fue la única víctima fatal del siniestro.
Según trascendió, alcanzó a ser rescatada con vida, pero murió poco después producto de las heridas sufridas durante el impacto. Mientras tanto, varios pasajeros resultaron heridos y la investigación continúa para determinar cómo se produjo el accidente. El conductor del vehículo, de 70 años, sufrió lesiones menores y la empresa aseguró preliminarmente que no había indicios de exceso de velocidad ni consumo de alcohol o drogas, aunque las pericias todavía siguen en curso.
En paralelo al dolor por la pérdida apareció otro drama igual de brutal: el económico. La familia de Serena necesita viajar de urgencia a Australia y además afrontar los costos de la repatriación del cuerpo, un proceso extremadamente caro y complejo cuando ocurre a semejante distancia.
Frente a esa situación, Valentina Accardi, amiga íntima de la joven y también sobreviviente del accidente, decidió organizar una colecta solidaria desde el hospital de Townsville, donde permanece internada recuperándose de las heridas. A través de una campaña en GoFundMe y distintos pedidos difundidos en redes sociales, comenzó a solicitar ayuda para cubrir gastos funerarios, pasajes, alojamiento y todos los trámites necesarios para que Serena pueda regresar finalmente a Rosario.
“La semana pasada, la vida de muchos de nosotros cambió para siempre”, escribió Valentina en el mensaje que acompaña la campaña solidaria y que rápidamente empezó a viralizarse entre argentinos residentes en Australia, amigos de la familia y usuarios que quedaron impactados por la historia. También pidió colaboración para conseguir hospedaje para los familiares que viajen al país oceánico, ya que muchos deben resolver en tiempo récord cuestiones económicas y logísticas imposibles de afrontar sin ayuda.
El caso generó una fuerte identificación especialmente entre jóvenes argentinos que viven en el exterior o que alguna vez soñaron con hacerlo. Porque detrás de las fotos de playas paradisíacas, mochilas y experiencias compartidas en redes sociales, muchas veces existe una realidad muchísimo más frágil de lo que parece. Trabajos temporales, poca contención, largas distancias familiares y situaciones límite donde cualquier emergencia se transforma automáticamente en un problema gigantesco.
La historia de Serena terminó poniendo sobre la mesa esa otra cara menos visible de emigrar: la vulnerabilidad absoluta que puede aparecer cuando algo sale mal a miles de kilómetros de casa.
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