Los vecinos volvieron a sus hogares para recuperar objetos
Las personas que viven en edificios linderos al complejo destruido por la explosión regresaron temporalmente a sus casas y se llevaron ropa, medicamentos y otras pertenencias.
La intendenta de Rosario, Mónica Fein, explicó que los vecinos indican su domicilio y Defensa Civil y equipos de contención psicológica ingresan con ellos a los hogares.
Leandro Azcárate, comerciante, dueño de una lencería en Salta 2120, frente al edificio siniestrado, pudo retirar hoy documentos y carpetas relacionadas con su actividad comercial.
"No pude sacar mercadería porque el cielorraso se está viniendo abajo. No sé qué voy a hacer. Para la seguridad, por Salta está la Gendarmería y por Balcarce la Prefectura. No me queda otra que confiar", dijo.
El día de la explosión, Azcárate estaba en Buenos Aires comprando mercadería. Su empleada le contó que sintió un ruido tremendo y cuando se acercó a la vidriera, vio a dos hombres que corrían y pensó que se trataba de un robo. También escuchó un zumbido y cerró el negocio. Cuando se produjo la explosión, la onda expansiva la tiró 30 metros.
Azcárate conocía a algunas de las víctimas, como la estudiante universitaria Débora, que fue hallada sin vida en las últimas horas.
Alejandro (35) vivía en el 2° piso de un edificio ubicado en la esquina de Salta y Balcarce y al momento de la explosión estaba trabajando. "En el departamento quedaron mi esposa María Fernanda embarazada y mi hija de 2 años", contó.
El hombre contó que fue la nena, María Virginia, quien le dijo a su mamá que corrieran. "Salieron juntas de la mano en pijamas por las escaleras".
Todavía conmovido contó su esposa dio a luz en la madrugada del miércoles "horas después de la explosión", ocurrida a metros de su casa. "Todo fue muy rápido, tuvo un parto hermoso y ahora tengo a mi hijo que se llama Juan Cruz".
Alejandro y su familia, que vive provisoriamente en la casa de sus padres, volvió a su departamento hoy a retirar cosas personales, entre ellos el "chupete" de la nena y parte del ajuar que tenía preparado para el bebé.
El hombre explicó que está evaluando si accede al subsidio ofrecido por el Estado. "Creo que si eso puede ayudar a otras familias que están en peores condiciones que nosotros, podríamos renunciar. Somos laburantes comunes pero nos salvamos, estamos bien dentro de todo, tenemos contención y eso no tiene precio", dijo con la voz quebrada.
Norberto Fratino (75) y su esposa Liliana Cachaldore, del 5° piso del edificio de Salta 2145 frente al complejo siniestrado, vieron cómo había quedado su casa. "Tenemos roturas en las ventanas que fueron arrancadas, hay puertas y vidrios por todos lados, sacamos lo necesario y por ahora estamos viviendo con un hermano en (la localidad de) Arroyo Seco", contó Norberto.
"El estallido fue enorme tras incorporarme, busqué a mi esposa y salimos por las escaleras con lo puesto. Es lo que tenemos, hace 20 años que vivimos allí y ambos estamos jubilados", dijo Norberto abrazado a su mujer, mientras cargaba en una camioneta las pocas pertenencias que logró rescatar.
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