Sarmiento no era un alumno ejemplar y se hacía "la rabona"

Sociedad

*En el día del maestro, dos prestigiosos historiadores develaron, en diálogo con minutouno.com, el mito sobre el estudiante ideal que nunca faltó a clases.

Si existe una figura histórica a la que que se asocia con la educación es, sin dudas, Domingo Faustino Sarmiento. A tal punto que hoy, en el día del maestro, se recuerda la muerte de este ex presidente cuya obra en materia educativa aún se puede palpar.

Sin embargo, lejos de lo que recitan los engorrosos manuales y las maestras añejas, Sarmiento no habría sido un estudiante ejemplar.

No es cierto que nunca faltó al colegio. Alguna vez confesó que era un alumno regular, normal”, apunta a minutouno.com el escritor Mario “Pacho” O´Donell. “Inclusive se hacía la rabona”, agrega.


No es cierto que (Sarmiento) nunca faltó al colegio", asegura Pacho O'Donell.    


En el mismo sentido, el historiador José Ignacio García Hamilton cuenta a minutouno.com que la idea de un alumno impoluto que nunca estuvo ausente en el aula se trata de “un mito negativo y erróneo”. “En Recuerdos de Provincia (su segunda autobiografía) él cuenta que era rebelde”, explica.

Se peleaba, con piedras y palos, con otros chicos. Armaba patotas y se peleaba con otras patotas”, expresa García Hamilton. “Si bien era un chico muy inteligente, su educación se dio como autodidacta ya que no recibió educación secundaria”, continua. 

Ahora bien, ¿cuál sería el sentido de este mito que se extendió durante decenas de años? Al respecto O´Donell dice: “Es una forma de proyectar el alumno ideal, en aquellos momentos en los que la educación no era tan expandida. No fue un alumno tan apegado a las normases una imagen falsa”.


 


El historiador García Hamilton asegura que Sarmiento trató de armar un sistema público para que todos los chicos tuvieran acceso a la educación.    

Lo cierto es que, a pesar de estas “confusiones” históricas, Sarmiento no deja de ser un personaje trascendental. Tal como lo explica García Hamilton: “Trató de armar un sistema público educativo que abarcara a todos los chicos del país para que ninguno se quedara sin educación. El sistema lo toma de Estados Unidos y consistía en que, con los impuestos que pagaban los ricos, se solventaban escuelas para los más pobres”.

“Sarmiento pensaba que para poder tener una democracia, el pueblo debía estar educado”, agrega el historiador.

Por su lado, Pacho O´Donell concluye que hoy “se ha perdido la impronta sarmientina. Sin duda él apuntaba a un pueblo instruido como una forma de garantizar la organización de la República. Eso llevó a la Argentina a un nivel educativo extraordinario en la instrucción pública, pero esto se ha perdido”.

Hoy el negocio de la educación pasa por el sistema privado”, agrega a modo de cierre. Una realidad que dista mucho de la que habría buscado Sarmiento durante su vida pública. 

Dejá tu comentario