"Slow Sex": un modo de prolongar el placer erótico
¿Qué te parece intentar vivir tu sexualidad de otra manera? Sin prisas, despacio, despacio, haciendo que el contacto sexual no sea sólo un momento fugaz, sino algo más; eliminando de tus encuentros la ansiedad y tratando de gozar en plenitud. Pero, ¿acaso se trata de una nueva forma de hacer el amor?
Vivimos en una sociedad en la que todo es "rápido", estamos siempre apurados, y solo en vacaciones y, a veces, disfrutamos de los pequeños placeres.
Aunque en algunas circunstancias puede tener su encanto una escena de amor en la que la pasión es tan explosiva que nada puede ser retenido, la velocidad no se puede considerar un parámetro de la calidad en el sexo. Para disfrutar del sexo también hay que saber ir despacio y, de hecho, existe la posibilidad de mantener "slow sex".
Un buen porcentaje de trastornos sexuales, suceden por no darse tiempo. Varones y mujeres, en cada actividad que emprendemos, desde tomar un café, hasta el más simple de los gestos cotidianos, lo hacemos corriendo, llegamos a todos lados "con la lengua afuera", nerviosos, estresados, con el pensamiento en otra parte. Actualmente y, por muchos motivos, no disfrutamos de nada y mucho menos de nuestros encuentros sexuales.
El "slow sex" , al igual que el "slow food" son la contracara de la velocidad contemporánea, del rapidísimo siglo XXI, una filosofía que propone volver a dedicarle tiempo a las cosas esenciales, saborearlas, sea la comida o la intimidad con el otro.
No se trata sólo de alargar el coito, o tener un ritmo más pausado en la penetración, sino que busca conseguir que el sexo sea algo más que satisfacer una necesidad, para que participen todos los sentidos, y poder disfrutar con calma de la experiencia.
Se trata de redescubrir nuestro propio cuerpo y el del otro, manteniendo un encuentro sexual con tiempo, calma y muchas caricias, besos y masajes sin dejarnos llevar por rutinas del estilo "uno rapidito el sábado, porque nos toca". Son muchas las veces que vamos directamente "al grano" y nos olvidamos de pasar un rato proporcionándonos placer mutuamente.
¿Qué te parece transformar ese momento en una aventura, donde los dos descubran sitios y geografías que aún no exploraron.
El primer paso será soltar mitos, prejuicios y mandatos, y dejarnos llevar por nuestro propio ritmo, por ejemplo, rompiendo con el orden habitual de las cosas. ¿Por qué no comenzar nuestro encuentro sexual en un bar? ¿Por qué no escuchar que nos pide nuestro cuerpo? ¿Quién dice que el amor hay que hacerlo siempre con penetración?
Es indudable que este método es muy útil porque ayuda a las parejas a redescubrirse, a inyectar una dosis de pasión a su vida sexual e, incluso, a resolver problemas generados por la rutina y el aburrimiento.
No se trata sólo de mejorar la calidad del encuentro, sino de desear que llegue. ¿Y eso cómo se hace? Con pequeños detalles: un mensajito o un e-mail "caliente" mientras se está en el trabajo, una caricia en un momento inesperado, dejar que nuestra imaginación vuele, y, a veces no hay mejor afrodisiaco que conseguir que nuestra compañera o compañero se sienta querido y valorado.
En realidad, se trata de pasar un rato disfrutando de la compañía del otro, de su cuerpo y del nuestro, y para conseguir ese objetivo, no hay una sola fórmula, sino todas las que nosotros querramos inventar, usando nuestro propio Kamasutra, nuestra cabeza.
El sexo puede ser una fiesta y no un mero trámite por el que hay que pasar. Todo depende de proponérselo. Cada uno puede encontrar la manera de disfrutarlo cómo más le guste, si al menos le dedica un tiempo a averiguarlo. Es una buena manera de salir de la rutina porque nos ofrece más posibilidades de creatividad. Realmente vale la pena dejar de lado los apuros, la ansiedad, por lo menos por un buen rato. Y ahora a divertirse.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com
¿Qué te parece transformar ese momento en una aventura, donde los dos descubran sitios y geografías que aún no exploraron.
El primer paso será soltar mitos, prejuicios y mandatos, y dejarnos llevar por nuestro propio ritmo, por ejemplo, rompiendo con el orden habitual de las cosas. ¿Por qué no comenzar nuestro encuentro sexual en un bar? ¿Por qué no escuchar que nos pide nuestro cuerpo? ¿Quién dice que el amor hay que hacerlo siempre con penetración?
Es indudable que este método es muy útil porque ayuda a las parejas a redescubrirse, a inyectar una dosis de pasión a su vida sexual e, incluso, a resolver problemas generados por la rutina y el aburrimiento.
No se trata sólo de mejorar la calidad del encuentro, sino de desear que llegue. ¿Y eso cómo se hace? Con pequeños detalles: un mensajito o un e-mail "caliente" mientras se está en el trabajo, una caricia en un momento inesperado, dejar que nuestra imaginación vuele, y, a veces no hay mejor afrodisiaco que conseguir que nuestra compañera o compañero se sienta querido y valorado.
En realidad, se trata de pasar un rato disfrutando de la compañía del otro, de su cuerpo y del nuestro, y para conseguir ese objetivo, no hay una sola fórmula, sino todas las que nosotros querramos inventar, usando nuestro propio Kamasutra, nuestra cabeza.
El sexo puede ser una fiesta y no un mero trámite por el que hay que pasar. Todo depende de proponérselo. Cada uno puede encontrar la manera de disfrutarlo cómo más le guste, si al menos le dedica un tiempo a averiguarlo. Es una buena manera de salir de la rutina porque nos ofrece más posibilidades de creatividad. Realmente vale la pena dejar de lado los apuros, la ansiedad, por lo menos por un buen rato. Y ahora a divertirse.
Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com
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