Sólo por excepción, una familia adoptó un chico extranjero

Sociedad


  • Adoptar chicos en el exterior es una actividad prohibida en la Argentina.
  • Sin embargo, una familia que ya tenía un hijo biológico consiguió el permiso para traer un chiquito de centroamérica.

Karina Klint y su marido Juan vivieron una vida bastante nómada debido al trabajo de él, que es futbolista. Durante sus viajes nació Valentino, el hijo biológico de 3 años que tiene la pareja y que ahora mira una foto del chiquito centroamericano al que llama “hermano” y que está esperando ansiosamente.

Porque una vez radicados en la Argentina, Karina y Juan, que siempre tuvieron en mente la idea de adoptar, más allá de tener sus hijos biológicos, se encontraron con un impedimento: eran argentinos, pero no contaban con los cinco años de residencia que establecía la ley como una obligación para adoptar.

Entonces llamaron a las Naciones Unidas, donde los remitieron a Cancillería. Allí les explicaron que la Argentina no había firmado las convenciones sobre adopciones internacionales. Pero siguieron leyendo la ley de adopción y se encontraron con un artículo que la permite. Así fue como intentaron nuevamente en Cancillería y terminaron en el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad.


A pesar de que la Argentina no fomenta la adopción internacional, con esta familia se hizo una excepción porque el trabajo los había llevadoa  viajar y no contaban con los cinco años de residencia.    


María Elena Naddeo, titular del Consejo, aclara e diálogo con el diario Clarín que el Estado argentino no fomenta la adopción internacional. “Pero hicimos una excepción con este caso", reconoce. Por su parte, Marina Martins, abogada especialista en Derecho Internacional, explica que se dio el permiso porque la pareja no cumplía con los 5 años de residencia por haber estado trabajando en el exterior. “Además, el proceso es totalmente legal de acuerdo con las leyes del país del chico y porque si va a ser residente de la Ciudad qué mejor que el Consejo para poder asegurar sus derechos. Además es un chico grande que, por lo general, no los quieren adoptar y vive en un país en emergencia social".

Así, la del futuro hermano de Valentino es una de las primeras adopciones internacionales que se realizan en Argentina con la ayuda de organismos estatales.

La postura argentina en relación a la adopción internacional

“La Argentina ratificó la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño en 1993 pero efectuó una reserva condicionada de los incisos b, c, d y e del artículo 21 para no autorizar la adopción internacional hasta tanto se pueda garantizar la inexistencia de tráfico y adopciones ilegales”, dice a minutouno.com la doctora Nélida Alfonso, Asesora Jurídica de la Fundación Adoptare  y explica que la Adopción Internacional existe cuando adoptado y adoptante residen en distintos países, cosa que en la Argentina no está permitido.

El texto enunciado  establece que los Estados Partes que reconocen o permiten el sistema de adopción cuidarán que el interés superior del niño sea la consideración primordial y:

b) Reconocerán que la adopción en otro país puede ser considerada como otro
medio de cuidar del niño, en el caso de que éste no pueda ser colocado en un
hogar de guarda o entregado a una familia adoptiva o no pueda ser atendido
de manera adecuada en el país de origen;


La adopción en otro país debería ser considerada como otro medio de cuidar al niño cuando éste no pudiera ser atendido de manera adecuada en su país de origen.    


c) Velarán por que el niño que haya de ser adoptado en otro país goce de
salvaguardias y normas equivalentes a las existentes respecto de la adopción
en el país de origen;

d) Adoptarán todas las medidas apropiadas para garantizar que, en el caso de
adopción en otro país, la colocación no dé lugar a beneficios financieros
indebidos para quienes participan en ella;

e) Promoverán, cuando corresponda, los objetivos del presente artículo
mediante la concertación de arreglos o acuerdos bilaterales o multilaterales
y se esforzarán, dentro de ese marco, por garantizar que la colocación del
niño en otro país se efectúe por medio de las autoridades u organismos
competentes.

”Esta reserva busca tratar de impedir el tráfico de niños que alcanza niveles muy preocupantes en prácticamente todos los países subdesarrollados –dice Alfonso-. Se debe respetar el derecho a la identidad del niño,  asegurándole el conocimiento de su origen y la posibilidad de reconstruir su historia, facilitando dicho conocimiento al seguir viviendo en su país. Por eso se apunta a no desarraigarlo de su país de origen, a mantener sus costumbres y lengua, para respetar su origen e identidad”.


    “Con la globalización parece que todos pertenecemos a una gran aldea, pero esto es una ilusión y un chico que es desarraigado sufre mucho", advierte Aurora Martínez.


“Con la globalización parece que todos pertenecemos a una gran aldea, pero esto es una ilusión y un chico que es desarraigado sufre mucho –advierte Aurora Martínez, Titular del Foro de Adopción de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA), -. La verdad es que los países del tercer mundo exportan chicos y los niños argentinos son muy buscados porque hay un crisol de razas que da chicos rubios y morochos que son muy guapos”.
 
Cuando Karina y Juan supieron que el trámite era posible y legal, comenzó el proceso. Buscando en internet, y un poco de casualidad, eligieron un orfanato en un país de Centroamérica. Mandaron a imprimir las primeras páginas para llamar y encontraron que en ella había dos fotos: una nena y un nene. Valentino agarró la del varón, le dio un beso y no la soltó.

Pero el encuentro que ahora está cerca, llevó mucho tiempo: duró casi un año y medio. Primero los aprobó el orfanato como candidatos a adoptar, después el gobierno a través de un juez. Los exámenes de aptitud exigidos se los hacían en Buenos Aires, los certificaban en Cancillería y en el consulado de ese país. “El proceso es largo en todas partes: no importa que se adopte en el país de origen o en uno de afuera. La ley internacional –aclara Karina- protege los derechos de los chicos.


El proceso es largo en todas partes: no importa que se adopte en el país de origen o en uno de afuera", dice Karina.    


"Los trámites me llevaron dos meses de dedicación exclusiva. Cuando nos dieron el apto allá, llamamos al orfanato. Según las leyes de cada país te asignan o no al chico que vas adoptar –explica Karina- y cuando Juan repitió el nombre que le decían por teléfono, nos largamos a llorar. Era el mismo."

Toda la experiencia que surgió de la búsqueda, Karina la volcó en la página de Internet que creó y que estará on-line el próximo 20 de julio. Ahí hay una reseña de los requisitos para adoptar discriminados por país. "Hay algunos en los que los trámites son totalmente gratuitos. Quiero que les sirva como orientación a los argentinos que quieren adoptar afuera, que son cada vez más –dice Karina-. Acá los tiempos son muy largos, y hay casos que están en lista de espera desde hace 10 años-, por eso mi objetivo es alentar a la adopción desde los derechos de los chicos. Que se entienda que no son un paquete que se elige. Tampoco quiero levantar falsas expectativas. El proceso es largo. Los adoptantes se ofrecen por si hay chicos". Y agrega que hay dos formas de hacerlo: a través de organizaciones -que en Argentina no existen y llegan a cobrar hasta 10.000 euros (42.000 pesos)- o de manera libre, como lo hicieron ellos.

Otros casos

Si bien no hay estadísticas, un relevamiento que realizó Clarín pudo determinar que son muchos los argentinos que han adoptado en el exterior y legalmente.

En mayo de 2002, "harta de las demoras" del sistema de adopción, Cristina Gutiérrez (47) adoptó a tres chicas rusas. Los trámites y los viajes le costaron 30 mil dólares.


El controvertido caso de Claudia Cordero Biedma sacó a la luz el tema de la adopción nternacional.    


En septiembre de 2003, Claudia Cordero Biedma, ex de Bernardo Neustadt, adoptó dos hermanos de Kazajstán, ex URSS. Los contactó por una agencia de EE.UU.

Desde la Embajada de Rusia informaron que hay seis chicos de esa nacionalidad con familias argentinas. Además, una familia adoptó a un chiquito de Ruanda y otra a una chica vietnamita.

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