Transferencia de jugadores: la caja de Pandora del fútbol
- La situación de violencia que terminó con la muerte del hincha de River fue anticipada la semana pasada por minutouno.com.
- Aquí, uno de los motivos menos conocidos que lleva a los barras a pelear, a los tiros, por una tajada.
Días atrás, minutouno.com anticipó lo que lamentablemente ocurrió con la balacera a los dos hinchas de River. Este medio dijo, entonces: “...los duelos brutales en el seno de Los Borrachos del Tablón han entrado provisoriamente en un freezer de terror...” y mencionó, un párrafo más adelante, algunos nombres de los violentos involucrados en este enfrentamiento aún latente, entre ellos el de Gonzalo, quien es en realidad Martín Gonzalo Acro.
No hay que ser un genio para darse cuenta de que la pasividad judicial respecto al accionar de los barras del club de Núñez debía desembocar en una nueva tragedia. Como siempre, los miopes de turno son precisamente quienes tienen que tomar decisiones para que estos hechos no ocurran, sean jueces o dirigentes. Cuando la violencia en el fútbol no responde ni a una catarsis social ni a una descarga pasional, el factor en juego que desencadena la barbarie es el dinero... y frente a esa instancia no resuelta en el seno de Los Borrachos, se presentía (y se habló hace dos domingos en los quinchos de la institución) que algo estaba por ocurrir. Y desgraciadamente, sucedió.
Existe un antecedente desconocido para el común de la gente, pero no para ciertos dirigentes del club de Núñez, que ilustra en parte el origen de la barbarie que se vive en las entrañas de River Plate.
El hecho ocurrió hace casi dos años. El 4 de diciembre de 2005 José María Aguilar fue reelecto con más del 50 por ciento de los votos. Las cuatro listas que rivalizaron contra Aguilar no llegaron a sumar el 48 por ciento del apoyo de los socios riverplatenses.
En las semanas previas a los comicios, uno de los dirigentes opositores a Aguilar realizó una extraña maniobra: “importó” de España a un dirigente del Real Madrid y lo exhibió en su comité de campaña, una oficina céntrica. Aunque presentaba a este extraño personaje como un gerente de excelencia del fútbol europeo, en realidad el madrileño tenía otra especialidad. Era un minucioso conocedor del entramado proceso de transferencias multimillonarias de jugadores que se realizan entre los clubes sudamericanos y los grupos empresariales que suministran cracks al fútbol del Viejo Mundo.
Y el hombre sabía cuáles eran las verdaderas cifras que se pagaron en los últimos años por muchos jugadores del fútbol local. El dirigente madrileño explicaba a sus ocasionales interlocutores que los montos que se publican en la Argentina sobre transferencias de jugadores son por lo general entre un 20 y un 50 por ciento menos de lo que realmente se paga. Por caso: un crack que se dice vender a Europa en 10 millones de euros se lo cobra en realidad entre 13 y 15 millones. La diferencia entre lo que se dice públicamente y lo que en verdad se paga, se deposita en una cuenta bancaria en el continente europeo, y de allí sacan su parte dirigentes, intermediarios y empresarios partícipes de cada operación.
El dirigente del Real Madrid habló con varias personas allegadas al club de Núñez, relatando su versión acerca de las cifras realmente pagadas en Europa por varios cracks vendidos en los últimos años.
Algunos de quienes rodeaban y cuidaban a este enviado madrileño, pertenecían precisamente a Los Borrachos del Tablón. Un asunto extraño en aquellas elecciones riverplatenses es que la barra brava se dividió –de común acuerdo- el apoyo a los candidatos. Algunos trabajaron junto a Aguilar y otros con los candidatos opositores.
Cuando finalmente se esperaba que el madrileño ofreciera una conferencia de prensa contando su verdad respecto al negocio de las transferencias, el hombre se diluyó en el mismo misterio en el que había llegado.
En realidad, quienes lo trajeron de España con todos los gastos pagos nunca pensaron en hacer públicas las denuncias. Pero sí utilizaron la valiosa información para chantajear a ciertos dirigentes del club responsables de algunas transferencias millonarias en los últimos años.
Y lo que le viven exigiendo Los Borrachos del Tablón a los dirigentes de Núñez es una participación en ese negociado tan difícil de probar en la justicia argentina. Los restantes negocios (trabajos rentados en el club, reventa de entradas de obsequio, participación en las ventas de merchandaising, etc) de los barras son solo cajas chicas al lado de los ingresos que se perciben con la venta irregulares de jugadores a Europa.
Ése es el poder que otorga la jefatura de los grupos de choque, y cuando ocurre que alguno se queda con dinero del otro grupo, la historia termina a cuchillazos y balacera. Los que se llama los nuevos códigos del tablón.
Te puede interesar





Dejá tu comentario