"Son fragilidades de la naturaleza humana, nosotros seguimos defendiendo el sacerdocio célibe porque creemos que es lo mejor", dijo el obispo auxiliar del arzobispado de Mendoza.
El cura anunció en una homilía a sus feligreses que dejará los hábitos para casarse con la mujer de la que se enamoró y con la que espera un hijo.
Alberto Ortega, párroco del barrio Santa Ana, de la ciudad de Guaymallén, hizo el anuncio a sus feligreses en febrero, dos meses después de haber pedido una dispensa de la Iglesia para casarse, señalaron fuentes eclesiásticas al diario El Sol de Mendoza.
"Ortega quiere continuar cumpliendo con las normas del ministerio y por eso ha solicitado dispensa que lo libere de celebrar misa, de confesar, predicar y del celibato, pero esto deberá ser considerado por el Papa Benedicto XVI", dijo Sergio Buenanueva, obispo auxiliar del arzobispado de Mendoza.
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Buenanueva evitó comentar rumores según los cuales el cura ya tiene un hijo de siete años con la mujer con la que quiere casarse.
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"Son fragilidades de la naturaleza humana, nosotros seguimos defendiendo el sacerdocio célibe porque creemos que es lo mejor", matizó.
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Ortega ha evitado hablar del asunto con la prensa mientras que sus feligreses coinciden en que es un sacerdote "muy querido" en el barrio de Santa Ana.
A comienzos de mes, el sacerdote Víctor Casas, del pueblo de Lasitur de la central provincia de Córdoba, también sorprendió a sus feligreses al anunciarles durante una homilía que dejaba los hábitos para casarse con la mujer con la que espera un hijo.
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