Un tranquilo Maradona atravesó el séptimo día

Sociedad

*Con un menor grado de sedación, el astro futbolístico pasó una jornada en calma, pidió agua cada vez que se despertó y siempre se mostró de buen humor y dispuesto a colaborar con los médicos.
*A pesar de que los esperan varios días más de internación dentro del Sanatorio Güemes, ya se analizan los pasos a seguir.

Télam
Por Télam
El séptimo día de internación encontró a Diego Maradona afectado por un menor grado de sedación que en las jornadas anteriores y mucho más tranquilo en su estado de ánimo, lo que permitió que anoche, por primera vez, no estuviera acompañado por sus familiares ni su novia.

Sin registros que detengan su evolución pero con al menos ocho días más de internación por delante, Maradona pasó una jornada en calma, pidió agua cada vez que se despertó y siempre se mostró de buen humor y dispuesto a colaborar con los médicos que lo atienden, según señaló una fuente allegada a la familia de Diego.
 
Para después del alta todavía se analizan los pasos a seguir, que pueden variar desde un viaje a Suiza para internarse en la clínica La Prairie, donde se realizaría un nuevo tratamiento de desintoxicación, hasta un paso por la clínica psiquiátrica de Parque Leloir donde ya estuvo hace dos años.

El objetivo de este último paso, todavía muy resistido por el entorno de Diego, le apunta directamente a su permanente estado adictivo por el que reemplazó drogas por bebida.

Esto le provocó la hepatitis aguda tóxica que hoy padece y que según el director médico del sanatorio Güemes donde se encuentra internado, Héctor Pezzella, "estuvo cerca de convertirse en una pancreatitis".
 
Las decisiones médicas en derredor de Maradona las toma su médico personal, Alfredo Cahe, con su grupo familiar directo, aunque a Diego hay una persona "muy especial" que es la que lo contiene en los últimos tiempos y que lo hace realmente feliz más allá de sus hijas.

Ella no es otra que Verónica Ojeda, su actual novia de 22 años, hija de un antiguo vecino suyo de Villa Fiorito, que ve bien esta relación y, según fuentes, no tiene "intereses particulares" en ella.
 
"Es que no les hace falta porque los Ojeda no tienen un mal pasar económico. Además, son cultores del perfil bajo y muy comedidos, ya que desde que lo internaron a Diego se pasan gran parte del día en el sanatorio", le confió una fuente allegada a los Maradona.
 
De hecho, el día que Diego se descompuso (sufrió náuseas y vómitos) y fue internado en el Güemes, estaba comiendo un asado en la casa de los Ojeda.

Inclusive los padres de Maradona y la más pequeña de sus hijas, Gianina, no la ven con malos ojos, sino que ya la aceptaron como la novia de Diego. Claro que no ocurre lo mismo con Claudia Villafañe, su ex esposa, que a pesar de los años que llevan separados, no quiere saber nada con la joven.

Villafañe sigue manejándole los negocios a Diego desde que Guillermo Cóppola se alejó de su lado hace más de tres años y desde que volvió el domingo de Ecuador que está evitando cruzarse con Verónica y su familia en los pasillos del Güemes. Los Ojeda hacen lo mismo.

Mientras todo esto transcurre en el plano doméstico de los Maradona, desde el resto del mundo siguen llegando muestras de apoyo y aliento para el astro futbolístico.

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