Una miradita al verano argentino

Sociedad

Las primeras imágenes de la temporada. Cuerpos marcados, deportes, vida sana. Mirá las fotos.

El verano ya se roba la primera quincena del año. Desesperados por el roce con la arena gruesa y el marrón del mar, los turistas copan las playas de Buenos Aires. A pesar de los aumentos, en relación con la temporada pasada, hoteles, casas, departamentos, campings y aparts colmaron sus capacidades, o casi.

Los años pasan y la playa tiene siempre el mismo espíritu: tejo, paleta, un truco eterno, ajedrez para los más pacientes, la número 5 con los colores xeneizes, los castillitos de arena y nenes, muchos nenes y nenas corriendo y jugado en los pocos espacios que quedan de arena entre lona y sombrilla. Esto, claro, en las playas más populares.

En cambio, en las playas para pocos –las más caras como Mar de las pampas, Cariló, Valeria del Mar y hasta Pinamar- hay “vidriera”. Jóvenes preocupados por su cuerpo, mucho marketing de la salud y motos, camionetas todo terreno y cuatris a cada paso.

Sobre los "looks", nada sorprende. Las bikinis de las más jóvenes siguen siendo pequeñas en su mayoría, aunque cada tanto aparece un traje de baño enterizo. Los tatuajes de siempre y los músculos bronceados de ellos, presentes. Otro verano argentino clásico.

Al final de la locura, cuando llegue poco más del 15 de febrero, no todos habrán ganado. Algunos comerciantes marplatenses aseguran que los turistas “miran mucho y compran poco”. Pero claro, la conocida sensación de consumo con una mezcla de consumo real augura la mejor temporada de todas, como lo hacen cada año que pasa desde las distintas cámaras relacionadas con el turismo.

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