Viajaba en tren por la muerte de su marido y terminó temiendo por su vida
Cuando partió el domingo desde su ciudad de residencia, Posadas, Ivone Letristan sólo tenía un objetivo: resolver diversos asuntos pendientes en Buenos Aires a raíz de la muerte de su marido, pero el calvario vivido por un viaje que duró 47 horas hizo que esta mujer, de 65 años, temiera por su vida y luchara para mantenerse en pie.
"Desde el domingo a la noche cuando paró por primera vez la locomotora mi vida fue un infierno", sentenció Invone, quien explicó que desde ese momento el convoy circuló "siempre sin frenos".
Presisamente éste fue el motivo para que la mujer, angustiada por "todos los problemas" que venía a resolver a Buenos Aires tras la reciente muerte de su marido se descompusiera en el tren, le bajara la presión y reclamara "auxilio" a sus compañeros de infortunio.
"Pedí en varias oportunidades ayuda y nadie de la empresa salió a decirme algo. Un guardia incluso me dijo que ellos no contaban con los elementos para tomar la presión. El hecho de saber que andábamos sin frenos fue terriblemente angustiante", insistió Ivone, que vive de la cosecha en Misiones.
Viajaba sola en el tren "El Gran Capitán", que tardó 20 horas más de los estipulado para llegar a la Capital Federal, pero necesitó "de la solidaridad, comprensión y compasión" del resto de los pasajeros así como del personal médico de Bisavilbaso, quien acudió esta mañana hasta el sitio donde la formación había quedada varada.
"El hecho de saber que el tren circulaba casi todo el viaje sin freno hizo que yo desde el domingo a la noche no probara un bocado. No podía, el corazón no dejaba de latirme. Fue horrible, sinceramente creí que me moría", confesó la señora al pisar suelo proteño.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, Ivone comentó además que su malestar se agrababa con cada parada no programada que hacía el tren, con la indiferencia de la empresa y la falta de alimentos, comidas y ventilación que sufrieron durante buena parte del trayecto.
Incluso, "tuvimos que presenciar escenas espantosas de agresión hacia los pasajeros", aseguró.
En tanto, graficó la situación vivida por algunos viajeros: "Había una mujer que un guardia de seguridad la insultó por pedir agua; a otra le tiraron su bolso, y un hombre fue tirado en medio de un campo por no poder pagar el boleto, aunque luego volvió a subir al tren".
Tras la pesadilla del viaje, Ivone necesita seguir controlándose en centros de salud de la ciudad "porque la presión no deja de subirme" y continuar su lucha personal entre la angustia por la pérdida de su marido, hace dos meses, y los "problemas que quedaron por resolver".
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