La aparición de la pastillita canadiense anti-malos recuerdos, en caso de funcionar tal como dicen que podría hacerlo, se trataría ni más ni menos que de una gran oportunidad. ¿Pero para qué? ¿para olvidar qué?
Seguramente, cada uno recorriendo su espinel personal, encontrará decenas de situaciones que preferiría no haber pasado, imágenes que mejor no haber retenido, llantos que no haber derramado, alegrías que no haber disfrutado o nostalgias que no haber sentido.
Y en estos ámbitos, están las situaciones personales y las grupales o comunitarias. Una pérdida irremediable de un ser querido, una angustia contenida por demás, un despido doloroso, un beso no dado a tiempo, un semáforo no respetado o un atracón sexual poco meditado pueden ser sólo algunas de estas situaciones individuales, o casi, que muchos preferirían olvidar.
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Pero de acuerdo con una consulta realizada por minutouno.com, entre el sentir colectivo olvidable, en muchos casos las situaciones deportivas empiezan a primar. “Para mí, la salida de Maradona, de la mano de la enfermera en el Mundial de Estados Unidos, es una de las cosas que preferiría no recordar, no haber pasado”, se sinceró Nazareno, de 25 años. Es que, ahí, cuando a Maradona le cortaron las piernas de la mano de un doping, a muchos se les derramaron lagrimones de los más sinceros que han tenido en su vida.
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Más porteño, Raúl, de 35 años, y vecino de la calle Viamonte, en Once, sin dudar eligió borrar de su rígido, si se pudiera, claro, las imágenes de algunas de las víctimas del atentado contra la sede de la AMIA que ocurrió a la vuelta misma de su departamento. “Todavía hoy, aún viendo alguna película violenta, cada cadáver se me aparece como los que vi ese día”, confió a minutouno.com.
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“Para mí, y no como negación de lo irremediable, sino por la tristeza que me despierta, lo que me borraría de los recuerdos es lo que veo todos los días en la estación Constitución, con chicos de la edad de los míos drogándose con poxirrán, sin un futuro amigable aparente”, confesó Valeria, empleada de oficina y oriunda del sur del Gran Buenos Aires.
Del otro lado, hace un tiempo, Fito Párez cantó en “Recuerdos que no voy a olvidar” algo un poco más esperanzador: “Hay secretos en el fondo del mar, personas que me quiero llevar, aromas que no voy a olvidar, silencios que prefiero callar, mientras vos jugas”. Porque no todo se trata de olvidar, sino de no dejar de recordar.
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