La ciencia no tiene la culpa si los científicos son menos religiosos que el resto de los mortales

Tecno


  • Lo afirma un estudio que analizó las prácticas, creencias e identidades religiosas de los académicos de elite en el campo de las ciencias.
  • También se examinaron las diferencias entre los académicos de ciencias naturales y sociales con respecto al público en general, y las diferencias entre ellos mismos en términos de religiosidad.


Un nuevo estudio sobre creencias, paradójicamente derriba algunas creencias. En el imaginario popular, la gran mayoría podría sostener que entre los científicos reina el agnosticismo y el ateísmo por cuestiones de formación académica; pero según parece, la ciencia no es precisamente la culpable. Al menos eso es lo que sugiere un amplio estudio realizado entre científicos de universidades muy importantes de los Estados Unidos, publicado en la revista Social Problems.

Se trata del primer análisis sistemático hecho en décadas que examina las prácticas y creencias religiosas de los académicos de elite en el campo de las ciencias. Los resultados revelaron que los científicos de las universidades más destacadas son menos religiosos que la población en general, pero la causa se debe a una serie de variables que poco tienen que ver con su formación científica.


  La idea de que convertirse en científico conlleva una pérdida o alejamiento de la religión, no es sostenible de acuerdo a este estudio.  


La presunción de que convertirse en científico necesariamente conduce a una pérdida o alejamiento de la religión, no es sostenible de acuerdo a este estudio. Es más, parece que aquellos que provienen de ambientes no religiosos, tienden a inclinarse de forma significativa a carreras científicas. Esto, de alguna manera, explicaría la tensión existente entre las doctrinas religiosas de algunos grupos y las teorías y métodos de las ciencias en particular, contribuyendo a la gran cantidad de científicos no-religiosos, concluye Elaine Ecklund, profesora de sociología en la University at Buffalo y co-autora de la investigación.

El estudio, que llevó dos años (2005 al 2007), se basó en una encuesta realizada a 1.646 científicos, pertenecientes a 21 universidades con una larga trayectoria en materia de investigación, y en entrevistas personales a fondo con 271 de ellos. La muestra incluía a estudiosos de siete disciplinas diferentes de las ciencias sociales y naturales: física, química, biología, sociología, economía, ciencias políticas, psicología, y de sub-campos como la biología molecular, bioquímica, psicología social y neurociencias.

El alto índice de respuesta obtenido entre los académicos (75 por ciento), permitió una interesante comparación con la población en general. Para ello se valieron de una base de datos a nivel nacional que suele realizar el National Opinion Research Center de la Universidad de Chicago.


La mitad de los científicos entrevistados no tiene afiliación religiosa.    


Entre los varios hallazgos, se destacan los siguientes:

• Casi un 52 por ciento de los científicos encuestados, manifestó no tener afiliación religiosa alguna, en comparación con sólo un 14 por ciento de la población en general.



• Mientras que cerca de un 14 por ciento de los residentes norteamericanos encuestados se considera “evangélico” o “fundamentalista”, menos del 2 por ciento de los científicos se identifica con ese modelo.



• La única religión tradicional que registró mayor proporción de adherentes entre los científicos que en la población general, fue el Judaísmo. Un 15 por ciento contra un 2 por ciento respectivamente.



• Tanto en el universo de los científicos como en el de la población en general, la crianza en un hogar donde la religión y las prácticas religiosas fueron valoradas, es determinante para predecir el grado de religiosidad actual entre los sujetos.


 



El Judaísmo es la religión prevalente entre los científicos que participaron en la investigación.     


• En las familias de científicos, es más probable que los niños adhieran a una religión.



• Si bien el género y la edad no incidieron significativamente en los niveles de creencia entre los académicos, los datos revelaron que los científicos jóvenes son más propensos a creer en Dios y a asistir a los servicios religiosos que los más viejos.



¿Será el inicio de una amnistía entre ciencia y religión?

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