Se supo: los seres humanos también fuimos gusanos

Tecno


  • Un estudio realizado por científicos alemanes asegura que existe un origen evolutivo común entre los gusanos y los seres vertebrados.
  • En el estudio también se encontraron similitudes entre dos tipos de células nerviosas.

Se puede pensar que Marley, el excéntrico conductor televisivo, come gusanos en su programa para mejorar el rating, pero también puede ser que se trate de un hombre intuitivo que ya tenía alguna sospecha científica sobre los orígenes de la humanidad.

Es que según un grupo de investigadores del European Molecular Biology Laboratory (EMBL) de Heidelberg, Alemania, el hipotálamo y sus hormonas no son exclusivos de los seres  vertebrados, sino que tienen sus raíces evolutivas en antepasados marinos semejantes a gusanos.

Según informan en la revista Cell, los centros cerebrales secretores de hormonas son mucho más antiguos de lo pensado y probablemente evolucionaron de células multifuncionales del último ancestro común de vertebrados, insectos y gusanos.


Las células nerviosas del vertebrado y del invertebrado tenían similitudes asombrosas.    

Origen evolutivo común

Fue así que los científicos del EMBL encontraron similitudes asombrosas cuando compararon dos tipos de células nerviosas secretoras de hormonas del pez cebra y del gusano Platynereis dumerilii, un vertebrado y un invertebrado respectivamente.


 


De esta manera, los investigadores descubrieron que no sólo ambas clases de célula estaban localizadas en las mismas posiciones de los cerebros en desarrollo de las dos especies, sino que también presentaban el mismo aspecto y compartían la misma composición molecular.

Cada tipo de célula tiene una identidad molecular única, por lo tanto la similitud entre la huellas moleculares de ambas especies son tan grandes, que difícilmente puedan explicarse por obra de la casualidad. Incluso, no sólo indicarían un origen evolutivo común de las células sino que también “es muy probable que ya existieran en los últimos antepasados comunes de vertebrados, insectos y gusanos”, explica Detlev Arendt, co-autor del estudio.

Estos hallazgos revolucionan la forma de ver el cerebro y, ahora, sabemos que el cerebro es en sí mismo un órgano sensorio y lo ha sido desde tiempos antiguos”, concluye Kristin Tessmar-Raible, de la Unidad de Biología Evolutiva del EMBL.

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