La enfermedad del minero infiel
Yonni Barrios, uno de los 33 mineros de Atacama, Chile, tiene una enfermedad fibrósica-pulmonar de carácter irreversible.
Minero 21 Jonny Barrios
"Era de esperar (la silicosis), mi papá la tiene, la mayoría de los mineros la tienen", dijo Susana, que quiere que Yonny comparta más con los otros mineros y que viaje con ellos al extranjero, pues aún reciben muchas invitaciones.
Según Barrios, su estado emocional se debe a que en la mina "tuve mucha responsabilidad y por eso tuve que aguantarme, evitar que aflorara cualquier sentimiento, para evitar que los demás me vieran flaquear".
Hasta ahora, el minero número 21 no recibió ningún tratamiento para la silicosis y sabe que no serviría de mucho, porque es una enfermedad "que no tiene remedio".
La silicosis se produce por la inhalación de bióxido de sílice presente en la mayoría de los yacimientos mineros y otras empresas en las que hay polvo en suspensión. En Chile está muy extendida entre los trabajadores, especialmente los mineros.
Las partículas de polvo, según los médicos, se depositan en los pulmones de forma lenta pero sostenida y se manifiesta a través de tos crónica, expectoración abundante y disnea; las personas pierden la capacidad de hacer ejercicios pesados y a la larga, sufren falta de aire incluso en actividades cotidianas.
Así lo explicó al mismo diario Carolina Herrera, vicepresidenta de la Sociedad chilena de Enfermedades Respiratorias, quien puntualizó que el deterioro orgánico y físico es irrecuperable y que la enfermedad sólo se puede tratar con broncodilatadores y antiinflamatorios.
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