El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, sostuvo que el gobierno prevé una inflación del "20 al 25" por ciento este año y consideró que en la futura negociación paritaria, los gremios verán "dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleo".
"Yo estoy preocupado por la inflación", sostuvo Prat Gay y dijo que "aspiramos a que a lo largo del mandato (de Mauricio Macri) la llevemos a un dígito".
"Arrancamos (con una inflación) cerca del 30 por ciento, que es con lo que va a cerrar el año (2015), y en el 2016 apuntamos a una del 20 o 25 (por ciento). No sabemos cómo terminar algunos ajustes de precios del año anterior, ya que tenemos un arrastre que nos ensucia un poco la discusión", sostuvo.

En una entrevista televisiva, el ministro se refirió también a las discusiones salariales que comenzarán en el primer trimestre del año: "Creo que cada paritaria discute lo que puede discutir y acá no es solo la dimensión del salario sino también cuidar el empleo".

"Me parece que cada sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salario a cambio de empleo", aseveró.

El funcionario lamentó nuevamente que la gestión de Cristina Kirchner dispuso una "zona liberada" para que comercios o empresas ajustaran sus precios previo a la definición del balotaje del 22 de noviembre pasado.

"Nosotros nos vamos, aprovechen a subir todos los precios que quieran", especuló Prat Gay respecto a las directivas expuestas al sector privado por parte de la anterior administración.

Consultado sobre cómo encara el macrismo las gestiones en materia de precios con empresas, Prat Gay mencionó: "No es la puteada, no es el chumbo, no es el guante de box, sino la ley y con la ley, hay que asegurarse que se cumpla cada párrafo: me alcanza con la ley y con el diálogo" para buscar contener subas de precios.

Respecto a la situación de la medición de los precios de la economía, el ministro de Hacienda sostuvo que "la inflación la va a medir el INDEC, que está destruido, y donde no funcionan las cadenas de mando y no hay un manual de operaciones".

"¿Qué pasaba? El encuestador iba a los almacenes y llenaba las planillas, y cuando llegaban al centro de cómputo, se transformaba en una especie de nube, cambiando los números. ¿O acaso no teníamos todos la sensación de que la inflación era más alta de lo que decía el INDEC?", expresó Prat Gay.