La mujer organizó un asalto con todos los ribetes: delincuentes encapuchados, una amiga cómplice y un botín de $300 mil. Cuando todos estaban por creer la historia, su hermana se quebró y la obligó a confesar.
Ella planeó un asalto comando a la casa de su padre que casi pudo ser perfecto. Sin embargo, su hermana se quebró y la obligó a confesar el robo de los $300 mil de la indemnización de su progenitor.

El falso asalto, que conmocionó a los neuquinos, fue perpetrado con encapuchados que actuaron con guantes y contó con la complicidad de una amiga.

El comisario general Rubén Tissier explicó con lujo de detalles la situación. "Al llegar al domicilio particular el personal escuchó la versión de esta mujer, que en la entrevista dijo que dos personas encapuchadas le sustrajeron cerca de 300 mil pesos y que habrían usado guantes durante el robo", detalló.

Los efectivos empezaron a investigar el robo, pero con lo único que contaban era con la declaración de la mujer. "En un momento llegó la hermana de la denunciante acusándola de haber sido la autora y se vislumbró una situación familiar en la que aparece en las indagatorias una presunta amiga que habría recibido el dinero", señaló.

Tras varias indagatorias, los policías interrogaron a la amiga que confesó que recibió dinero a cambio de planear el asalto. "Hubo denuncias cruzadas entre las hermanas sobre quién fue la que le dio el dinero a esta otra mujer", indicó.

En medio de las sospechas, la autora intelectual del robo admitió que ella fue quien le sacó el dinero a su padre e inventó el cinematográfico asalto porque su papá no le compró un auto con el dinero de la indemnización, como sí lo había hecho con sus otros dos hermanos.

"Así fue como confesó el hecho y se dio intervención a la Justicia, que después de todas las diligencias policiales solicitó las actuaciones al juzgado", completó el superintendente de Investigaciones de la Policía.