Se trata de Fabián Guiñazú, un ex integrante de la fuerza de seguridad, quien brinda con lujos de detalles la manera en la que recaudaba dinero para luego repartírselo entre sus compañeros.
En medio de una interna entre el ahora ex comisario de Pinamar y su jefe de calle, se filtró un audio en el que el primero cuenta con lujos de detalles la manera que tenía para recaudar fondos por fuera de la legalidad.

Con total impunidad, pero como si fuera una gracia y a la vez toda una hazaña, el ex integrante de la fuerza de seguridad, comienza relatando que se acercaba al punto de recaudación con un móvil y un colectivo "trucho".

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"Acá tenían que dejar cuatro lucas cada uno. Les robábamos relojes, teléfonos. Me cansé de robarle a la gente", afirma el ahora ex jefe de la Comisaría 1ª de Pinamar.

"Llegábamos con el móvil y el colectivo; ¡Adentro, todos adentro!, arranca. ¿Y esos colectivos, de dónde los sacabas?, le pregunta un compañero. Eran colectivos truchos, como si fueran los de Montemar (línea interurbana que une Pinamar, General Madariaga, etcétera), pero yo tenía truchos, que yo llamaba y le decía: 'amigote, amigote, necesito que vengas con el micro', responde.

Según el registro grabado por otro uniformado, el oficial describió variadas metodologías para hacerse de dinero de trabajadores de la construcción, en su mayoría de nacionalidad paraguaya, hechos que se habrían cometido no en Pinamar sino en destinos previos del funcionario, que podrían ser otras localidades de la costa o Gran Buenos aires.

AUDIO DE POLICÍA


"Al borracho le robaba todo, lo dejaba en pelotas. Porque si se quiere ir, tiene que dejar: bolsitas y el paragua cobraba, boludo, de la obra, y andaban con 3, 4, 5 lucas, 7 lucas, 15 lucas", relata asombrado.

Sus aventuras también incluyen las presiones sobre el propietario de un bar que también frecuentaban obreros de la construcción. Cita una suerte de operativo que intentaron, siempre con aquel ómnibus al que recurría para trasladar a los que serían sus víctimas. A los clientes, describe, les robaron los celulares. Y al comerciante lo presionaron para que cierre el local. "Fuimos y le robamos todas las pelotas de pool, los palos, la plata, todo", relató.

El relevo de Guiñazú se da en el contexto de un reclamo de autoridades y vecinos por delitos que se repiten en las distintas localidades del partido de Pinamar. Desde el municipio han advertido sobre la posibilidad de "zonas liberadas" por la policía y, en cuanto a la justicia, hay quejas directas porque los delincuentes que son detenidos logran la libertad con mucha facilidad.