El Gobierno solicitó que respalden la reforma electoral pero en el Congreso empiezan a aparecer resistencias. Una modificación, se presume que por error, prohíbe el corte de boleta.
El Gobierno solicitó a los caciques que respalden la reforma electoral pero en el Congreso empiezan a aparecer resistencias. Una modificación, se presume que por error, prohíbe el corte de boleta.

Fue el ítem menos urticante, cuenta Ámbito Financiero. Quizá el único que dejó conforme a Rogelio Frigerio que pidió el apoyo de los gobernadores para aprobar la reforma electoral que instaure el tecno-voto y no escuchó objeciones ni recelos. "Necesitamos de ustedes para dar un salto de calidad en el sistema electoral" dijo, con un dejo ceremonioso, el ministro PRO.

El scrum de gobernadores, que pataleó ante el diagnóstico y los planteos de Alfonso Pray Gay, no ensayó quejas. La reforma electoral, que tendrá el primer round mañana en el Congreso, es un proyecto al que resulta antipático oponerse al menos respecto a la boleta electrónica: la tesis de la transparencia que liquida un formato que habilita engaños y picardías, estrecha el margen para que cualquier se resista.

Hasta acá, al menos con el tecno-voto, las únicas observaciones llegaron desde las ONG, los politólogos y, todavía incipiente, desde sectores de la Justicia. Alguna reserva técnica sobre la seguridad del sistema pero, sobre todo, que no se hayan evaluado otros formatos que se juzgan más seguros, menos engorrosos y, sobre todo, menos costosos como la boleta única al estilo cordobés (una gran boleta con todas las opciones) o el modelo santafesino que tiene boleta única por cada segmento electoral.

En la Justicia aparece el malestar de siempre: la falta de recursos. El proyecto del PRO, que ayer explicó Frigerio y luego detalló, con más profundidad, Adrián Pérez cede la auditoría sobre el sistema informático y de control, a la Cámara Nacional electoral y los jueces electorales, lo que en tribunales se toma con cautela porque no saben si tendrán el tiempo suficiente como para hacer las pruebas necesarias para garantizar que la total seguridad.

Pero en términos políticos, el Gobierno ayer salió victorioso porque, a 48 horas del primer debate en el Congreso, no se topó con negativas por parte de los caciques territoriales. Mañana, Frigerio y Pérez, escoltados por Paula Bertol, expondrán al mediodía ante la Comisión de Asuntos Constitucionales para dar el primer empujón al proyecto.

El panorama en el Congreso es más espeso. El FpV aprovechó ayer una reunión de bloque para escuchar un punteo de alertas del apoderado del PJ, Jorge Landau, un experto en asuntos y alquimias electorales. No hay, todavía, postura formal pero el clima en el bloque es de resistencia a la reforma que consideran "cara, insegura y una invitación a un negocio" y sintetizan en un dato: si el 1% de las más de 100 mil máquinas de votación no funcionasen el día de la elección, más de 250 mil personas se quedarían sin votar.

Hay, incluso, errores o retoques de la ley de Primarias que asoman riesgosas: al introducir la modificación para prohibir que en las primarias no se pueda votar a partidos o agrupaciones distintas, la redacción da lugar a un equívoco que lleva a creer que tampoco se podría cortar boleta en la general.

El Bloque Justicialista se reunirá hoy a analizar el proyecto y el Frente Renovador de Sergio Massa lo viene explorando, ya elevan objeciones, pero todavía no harán una posición pública.

Frigerio y Pérez se mueven contra reloj: la reforma debía estar presentada en mayo para tener tiempo. La demora dará lugar a que se pida un régimen de aplicación progresivo. Algo así como un gradualismo electoral