Figura detacada del tango, el pianista que causó admiración en artistas de la talla de Baremboim, Rubinstein y Stravinsky murió apenas tres días después de haber cumplido los cien años de edad. Piazzolla le confesó que se escapaba en los intervalos de sus presentaciones para escucharlo tocar en un bar cruzando la calle donde él se presentaba con su orquesta.
El maestro Horacio Salgán, uno de los más lúcidos e inspirados músicos que dio el tango, falleció este viernes a los 100 años de edad, confirmó la Academia Nacional del Tango.

Autor de tangos emblemáticos como "Don Agustín Bardi" y "A fuego lento" y creador de un estilo personal que causó admiración en artistas de la talla de Daniel Barenboim, Arthur Rubinstein e Igor Stravinsky, Salgán había cumplido 100 años el pasado 16 de junio, lo que había motivado los más diversos homenajes en distintos ámbitos de la cultura.

Salgán falleció en el Sanatorio Güemes y sus restos mortales serán velados desde las 18 en avenida Córdoba 3677, mientras mañana serán inhumados a las 11 en el panteón de Sadaic en el cementerio de Chacarita.

Horacio Salgan - A Fuego Lento.mp4
Salgán no fue ni el más popular, ni el más estridente ni, acaso, tampoco, el más "vivo" de un ambiente que lo cargaba por no participar de los hábitos nocturnos de sus colegas. A pesar de eso fue el que entregó su vida al estudio y a la música. Y el que consolidó un estilo. Decía: "Nunca me propuse tener un estilo ni hacer una renovación de nada. Lo que salió, salió espontáneamente porque así lo sentía".

Salgán -y es obvio- no fue sólo tango. Irradió su técnica hacia la música brasileña, peruana, el jazz y lo clásico. Del mismo modo, el tango de Salgán lleva una dosis de negritud propia de las tradiciones musicales del continente. Fue director, pianista, compositor y arreglador. Sus "arreglos", muchas veces, ya no son arreglos sino las versiones definitivas de esos tangos.

Su figura alcanzó tal dimensión que distintos homenajes se montaron luego de que cumpliera 100 años, el 16 de junio pasado, entre ellos el concierto que ofreció Barenboim en el Colón el 29 y 30 de junio pasado y también un ciclo titulado Celebración Salgán que se está desarrollando en estos momentos en el marco del Festival de Tango de la ciudad y en el que 18 pianistas de distintas extracciones como el jazz, el tango y el folclore releen e interpretan sus composiciones.

Los Mareados por Horacio Salgán y Ubaldo De Lío.mp4
Horacio Adolfo Salgán nació en 1916 cerca del Mercado del Abasto. Su padre, músico intuitivo, tocaba el piano y la guitarra y él comenzó a estudiar a los 6 años y a los 13 era el mejor alumno del Conservatorio Municipal, donde estudió, sobre todo, los músicos clásicos con carta de ciudadanía romántica.

De niño tocaba el piano como número vivo en las películas mudas y a los 18 se incorporó a Radio Belgrano. También fue parte de los elencos musicales de Excelsior, Prieto, El Mundo y Stentor.

Su ingreso a la primera liga del tango fue a los 20, a instancias del director Roberto Firpo, que lo sumó a su orquesta. Poco después se convirtió en arreglador de la orquesta de Miguel Caló. Su primer encargo fue para hacer una versión de "Los indios", de Francisco Canaro.

En 1944 fundó su propia orquesta (cuatro bandoneones, cuatro violines, viola, cello, contrabajo y piano).
"La idea de formarla de alguna manera está determinada por la composición. Empecé a componer porque quería hacer tango de una manera determinada. No con la idea de ser compositor, sino con la de tocar tangos como a mí me gustaba. Lo mismo sucedió con la orquesta. Como a mí me gustaba interpretar tangos a mi manera, la única forma era teniendo mi propio conjunto. Hay gente a la que le gusta ser director de orquesta, pero a mí me interesó mi vocación pianística. Sin ninguna intención de crear nada", explicó para el libro "Horacio Salgán: la supervivencia de un artista en el tiempo" (1992)".

Horacio Salgan y Ubaldo De Lio.Taquito Militar..mp4
Por entonces Astor Piazzolla, que trabajaba con la orquesta de Aníbal Troilo, se escapaba en los intervalos para escuchar la orquesta de Salgán, que tocaba en otro bar cruzando la calle. Alguna vez le confesó que tras cada concierto, encandilado por las virtudes del pianista, se replanteaba su capacidad como orquestador.

La experiencia de la orquesta duró apenas tres años. El espíritu mercantil de la radio determinó su expulsión, en 1947. Su ambición musical no tenía lugar para un pulso mediático determinado por la repetición de lo ya probado. Su orquesta -afirmaba el director de Radio El Mundo- sonaba "rara" (disonante) y su cantor, Edmundo Rivero, cantaba "mal" (sincopado).

Se recluyó en el estudio y la enseñanza. Reapareció en 1950, con otra formación, y en 1957 conoció al guitarrista Ubaldo de Lío. Con él conformó el Quinteto Real -emblemática formación del tango, que todavía persiste al mando de su hijo, César Salgán- con Enrique Mario Francini (violín), Rafael Ferro (contrabajo) y el bandoneonista Pedro Laurentz, otro de los padres del tango. Música para escuchar más que bailar, era el axioma del quinteto.

Tuvo más formaciones: sus trabajos con Dante Amicarelli y el Nuevo Quinteto Real, con De Lío, Leopoldo Federico (luego reemplazado por Néstor Marconi), Antonio Agri y Omar Murthag. En 1970 tocó en el Lincoln Center de Nueva York y en 1972 en el Teatro Colón. Su última actuación para el público masivo fue en 2010 para la celebración del Bicentenario del 25 de mayo de 1810.

Horacio Salgán y Roberto Goyeneche - Teatro Colón - 1972.mp4
Escribió temas como "Don Agustín Bardi", "Grillito", "A fuego lento", "Cortada de San Ignacio", entre más; apuntaló a cantores como Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche; y realizó una tarea inmensa como "arreglador", aunque rechazaba esa palabra, que sugería que había algo roto en las partituras originales.

"Yo nunca lo aclaré pero en la orquesta o en el dúo con De Lío todos los arreglos fueron míos. Escribí de la primera a la última nota desde aquella primera orquesta que fundé en 1944. Nunca se me ocurrió poner ese dato en ninguna grabación. No lo creí necesario. Pero ¿Qué resulta ahora? Que un grupo europeo graba un CD con mis arreglos para quinteto y figura como arreglador el pianista", se asombró alguna vez.

Fue tildado de vanguardista, pero sin embargo también fue conservador, ya que contribuyó a consolidar las reglas de un lenguaje.

Preguntado sobre los impulsos del tango contemporáneo, incluso el llamado tango electrónico, contestaba con amabilidad y firmeza: "Lógicamente pienso que hay que empezar a tocar el tango como es y después hablar de las variantes. Antes de dar un salto mortal hay que aprender a caminar. Después, el tiempo dirá".

Quinteto Real con Maestro Horacio Salgan.mp4
Entre su legado dejó un libro, "Curso de Tango", publicado por primera vez en 1991, y que es acaso el primer material de género escrito con una perspectiva técnica. No tiene un afán integral del lenguaje del tango sino más bien es un registro de su estilo, de las increíbles precisiones de su escritura.

Hace poco, en diálogo con Télam, repitió: "Mi máxima ambición, y lo fue desde niño y también lo es hasta hoy, es aprender a tocar el piano, lo mejor posible. Y así sigo: porque me retiré de las actividades públicas, no de la música".