Mauro Szeta
Mauro Szeta

La frase era parte de una sistemática situación de violencia intrafamiliar en una casa de Berisso.

Eduardo Palópolo la gritó una vez más: "Si se embarazan, me enojo muchísimo".

Todas sus hijas quedaron aterradas. Con 15 años, Solange estaba embarazada. Atemorizada ocultaba el embarazo.

Sin embargo, sus padres sabían. Y el enojo anunciado en las amenazas, lo pusieron en práctica.

El plan criminal consistió en dejar a la menor "a su suerte", "indefensa", "sin ayuda".

De ese modo, sin asistencia médica, el embarazo se encaminó al resultado muerte. Y así fue.

La causa se inició el 24 de julio de 2015 cuando en calle 125 bis y 81 de Berisso se encontró una beba en un basural.

Primero, los detectives de la DDI de La Plata iniciaron una investigación para identificar a la beba y a su madre. Los testigos mencionaron que en la zona, la menor Solange había sido vista con panza, una semana antes y que luego, la habían visto sin panza, pero sin bebé.

Los investigadores determinaron que cada vez que le preguntaban a la menor si estaba embarazada, ella lo negaba.

De acuerdo con la imputación de la fiscal Leyla Aguilar, los padres siempre supieron del embarazo, y como castigo, abandonaron a su hija de 15 años y a la beba.

"Los padres de la menor teniendo conocimiento del embarazo, no le dieron asistencia médica adecuada, ni siquiera le hicieron a la adolescente los controles médicos de rutina", redactó la fiscal en su acusación.

Se comprobó que el parto fue en la casa familiar, en condiciones paupérrimas, y sin asistencia.

Para tener certezas, un ADN determinó que la beba muerta era la hija de Solange.

En su dictamen la fiscal consideró: "Es de hacer constar que en relación a los motivos por los que dejaron abandonada a la beba, se circunscriben en un ámbito de violencia intrafamiliar en la que la menor como sus hermanas estaban sumidos al progenitror, Palópolo".

Y agrega: "Este hombre en reiteradas ocasiones les dijo a sus hijas que si quedaban embarazadas se iba a enojar muchísimo", agregó la fiscal y apuntó: "Tras el nacimiento, la beba también fue abandonada a su suerte, tampoco les importó la madre de 15 años".

Tras la muerte de la beba, los padres habían escapado a Brandsen donde finalmente los detuvieron.

Ahora enfrentan una acusación gravísima por los delitos de abandono de persona agravado respecto de la hija de 15 años, y abandono de persona agravado y seguido de muerte, respecto de beba. Sin dudas, el peor de los delitos: dejar morir a su nieta.