Así lo determinó el fiscal de la causa Graciela Gils Carbó quien sostuvo que Lotocki "creó un riesgo no permitido al realizar una operación para la que no estaba especializado, sin cumplir el plan quirúrgico propuesto a la paciente y que además utilizó un material no autorizado".

La fiscal Graciela Gils Carbó, solicitó juicio oral y público contra el médico Aníbal Lotocki, por estafa y las lesiones graves que sufrió una paciente tras realizarse una cirugía estética en los glúteos en la clínica Full Esthetic, el 8 de agosto de 2015. Debate en la justicia sobre el "metacril".

Convencida de que era médico especialista en cirugía plástica, Gabriela Trenchi se entrevistó con Lotocki, en presencia de una amiga y acordó realizarse una intervención quirúrgica en la que el galeno el colocaría hilos tensores en los glúteos; realizaría una pequeña lipoaspiración en la zona, extraería grasa para mezclarla con plasma de su sangre y la volvería a inyectar en los glúteos.

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Sin embargo, durante la operación, el médico le colocó un producto de relleno que contenía "microesferas de polimetil metacrilato (PMMA)", en lugares del cuerpo en los que está prohibido su uso y en cantidades superiores a las recomendadas. A raíz de ello, la mujer padeció la alteración del tejido celular de los glúteos mayores y los músculos de los muslos y piernas, caracterizada por la aparición de granulomas o farmacomas, de difícil resolución quirúrgica.

Luego de la operación la damnificada sufrió malestares y serios inconvenientes para movilizarse, por lo que debió ser internada el 17 de agosto de 2015 en el Sanatorio Los Arcos por hipocalcemia sintomática, que evolucionó con parestesias generalizadas, trastorno deglutorio, cuadriparesia, paresia facial severa e insuficiencia respiratoria, que obligó a su traslado a terapia intensiva.

El 28 de agosto, se le realizó una traqueotomía y presentó neumonía, queratitis, úlcera y abscesos de córnea bilateral. Recién el 25 de septiembre de 2015, pudo comenzar su rehabilitación, que continúa bajo la modalidad ambulatoria.

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Durante la investigación, la Fiscalía solicitó informes a la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires, a la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica Estética y Reparadora y a la Sociedad Médica Argentina, obteniendo como respuesta que Lotocki no se encontraba registrado ni como miembro ni como socio. Además, la Dirección Nacional de Registro, Fiscalización y Sanidad del Ministerio de Salud de la Nación, informó que en nuestro país no se reconoce la cirugía cosmética como especialidad.

Asimismo, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) informó que el producto Metacrill está indicado para tratamiento específico de arrugas frontales, contorno y relleno de labios, dorso de manos, contorno facial, surco nasogeneano, dorso y punta de nariz, debiendo comercializarse bajo prescripción, ya que los implante sólo resultan seguros si son hechos por un profesional habilitado para utilizar el material.

Por otra parte, distintos médicos especialistas testimoniaron que la colocación es riesgosa pues hay que calcular bien la cantidad, por tratarse de una sustancia que no se absorbe y aumenta las chances de que se produzcan granulomas e infecciones posteriores. También, la aplicación del material sobre un vaso sanguíneo puede provocar embolias. Por su parte, el Cuerpo Médico Forense cuestionó el uso del polimetil metacril en glúteos y muslos, cuando está indicado para tratamientos faciales superficiales.

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En base a las pruebas colectadas, la fiscal Gils Carbó solicitó que se someta a Lotocki a juicio oral como autor de los delitos de estafa en concurso real con lesiones graves. Consideró que el imputado se presentaba como especialista en cirugía estética, cuando era simplemente médico cirujano, y si bien podía realizar cirugías plásticas, no debía hacer procedimientos que conllevaran la aplicación de productos no autorizados para los fines propuestos.

En relación a las lesiones graves que sufrió Trenchi, la fiscal sostuvo que "Lotocki creó un riesgo no permitido al realizar una operación para la que no estaba especializado, sin cumplir el plan quirúrgico propuesto a la paciente (en el consentimiento informado no figuraba la aplicación de PMMA), y utilizando un material no autorizado para colocar en las zonas corporales en que lo introdujo, en grandes cantidades, y eso produjo las lesiones".

La fiscal concluyó que Lotocki "obró con dolo eventual puesto que por sus conocimientos se le representó como posible o probable que con su accionar lesionaría a su paciente, y aceptó ese resultado".