Bárbara García Crespo
Bárbara García Crespo

Javier es delincuente y está alojado en el penal de San Martín, luego de haber robado en la casa de la familia de Tomás Beccar Varela, un rugbier de 18 años que ahora lo ayuda a cambiar de vida.

Horacio Beccar Varela fue noticia hace dos meses, luego de haber sido baleado y esposado por la policía, que lo confundió con un delincuente. Estuvo internado más de un mes y todavía se recupera de la lesión que le provocó el disparo en el fémur. Su hijo, Tomás, quedó impactado por el robo que vivió en su casa y decidió hacer algo al respecto. En vez de pedir más mano dura, el chico de 18 años actuó diferente: se comprometió a ayudar al delincuente que entró a robar a su casa para que pueda cambiar su vida a través del deporte.

Jugador de rugby del SIC, Tomás se contactó hace un mes con uno de sus entrenadores, que sabía que estaba haciendo una movida solidaria en una cárcel de San Martín. Se trata de la Fundación Los Espartanos, un equipo de rugby que tiene como objetivo re-socializar y contener a los jóvenes presos a través del rugby. Como entrenan todos los martes, ayer, Tomás se acercó al penal y jugó en el mismo equipo que el delincuente que robó en su casa. “Me invitó mi entrenador, porque sabía que estaba yendo Javier. Fue una experiencia muy linda, aunque la verdad que no hablamos nada con él porque es muy callado”, dijo Tomás Beccar Varela.

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El joven, que trabaja en un estudio de abogados, explicó en diálogo con minutouno.com que lo hizo porque "después de tanta bronca que me generó en su momento el hecho, quise sacar algo bueno de todo lo malo que pasó. Si podemos ayudarlo, tapa todo lo anterior”.

Casi desde que comenzó a caminar, Tomás juega al rugby en el club San Isidro y por eso confía de que a través del deporte Javier podrá recuperarse. “No tengo idea cuánto tiempo va a estar detenido, pero ojalá que el tiempo que esté le sirva haber participado de Los Espartanos, porque realmente lo va a ayudar”, dijo. “Los resultados que surgen desde que está el equipo en el penal, lo demuestran ya que los chicos no vuelven a delinquir”, destacó.

Javier tiene 18 años. Antes, estuvo detenido en un instituto de menores. Su mamá falleció hace algunos años, su hermano está preso y su papá los abandonó. La única visita que recibió en este tiempo, fue la del entrenador que lo invitó a formar parte de Los Espartanos. “Tuvo una vida muy dura, espero que pueda salir”, pide Tomás, quien asegura que a partir de ahora colaborará con la Fundación para ayudar a otros presos.

En cuanto a su papá, quien había resultado herido de bala por la policía, contó que está orgulloso. “Yo no le había contado nada, se enteró por un amigo, me dijo que estaba orgulloso y que ojalá que a Javier le sirva para que no vuelva a robar”, relató su hijo.

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El reconocido médico y su familia habían sido víctimas de un robo el miércoles 5 de octubre por un delincuente que ingresó a la vivienda, agarró un cuchillo de la cocina y amenazó a toda la familia para que les diera el dinero de la casa. El médico no dudó y todo lo que encontró se lo dio: 1.200 dólares, 3.500 pesos, celulares, máquinas de fotos y algún que otro equipo tecnológico. Para que el ladrón se fuera de la vivienda el ginecólogo se ofreció a llevarlo hasta la villa La Cava. En el trayecto, la policía los interceptó.

Una vez rodeados, los efectivos les dispararon para que salieran del auto. No sabían que uno de los ocupantes era el médico y los esposaron a ambos. El ginecólogo había recibido un disparo en la pierna y tuvo que ser operado en el fémur. Estuvo un mes internado.

La historia de Tomás y Javier es similar a la reflejada en la película “Un sueño posible” (The blind side), que relata la vida de Michael Oher, un joven negro sin hogar, que es “adoptado” por una familia adinerada, que le brinda todo su apoyo para que pueda triunfar como jugador de fútbol americano.

Un sueño posible trailer
Un sueño posible trailer subtitulado.