Pablo Rodríguez Denis
Pablo Rodríguez Denis
"Esta noche hasta el pingo me voy a poner...y mañana, y mañana otra vez". El canto resuena ante un estadio Atahualpa ya vacío. Algunos minutos atrás, un grupo de jugadores acaba de hacer historia y ahora son los hinchas -torazos en rodeo ajeno- los que cierran una jornada inolvidable.



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Fue una noche histórica por donde se la mire. Con tintes novelescos, detalles que no se le hubiesen ocurrido ni al guionista más original de Hollywood y un final feliz para los "héroes" en cuestión, Atlético Tucumán se metió en la próxima ronda de la Copa Libertadores en la primera excursión fuera del territorio argentino en toda su historia.

Casi como un guiño del destino para alimentar el tinte épico de la clasificación, el plantel de Pablo Lavallén estuvo a punto de ser descalificado, ya que el vuelo que debía trasladarlo de Guayaquil a Quito quedó varado y debió arribar de urgencia en un chárter y gracias a la gestión del embajador argentino en Ecuador, Luis Juez.

Con todas estas aristas, llegando sobre la hora al estadio Atahualpa y luciendo la camiseta de la Selección argentina Sub 20 que está disputando el Sudamericano en la misma ciudad (las originales del Decano quedaron varadas junto a parte de la delegación), los argentinos sacaron pecho e hicieron lo que tenían que hacer: ganar como visitantes y en la altura para seguir alimentado sus sueños coperos.

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Pero claro, sacando a los protagonistas estelares de esta comedia dramática están los personajes secundarios, esa parte del reparto que, si bien suelen quedar opacados por la labor de los actores principales, siempre terminan siendo fundamentales en el desarrollo de la historia. En este caso, este papel lo ocuparon los miles de tucumanos que viajaron a acompañar al equipo y terminaron viviendo lo que seguramente habrá sido una noche que jamás olvidarán.

En medio de la algarabía, Atilio Berardinelli, uno de los hinchas que tuvo el placer de vivir la hazaña desde adentro, charló con minutouno.com y explicó cómo se vivió el minuto a minuto de la odisea.

"Ha sido una experiencia increíble. Nosotros llegamos el domingo a la madrugada, fuimos a ver a la Selección contra Ecuador y durante los tres días que estuvimos hubo rumores de todo tipo, se decían muchas cosas. Pero no teníamos ninguna fuente fehaciente y no sabíamos si creer",
relató el hincha.

"Una vez en la tribuna, el tiempo fue pasando y decían que se iba a suspender el partido, nunca nos enteramos de que ellos no querían jugarlo. Estábamos ahí hasta que en un momento vemos al plantel de Atlético llegar en el colectivo todos cambiados, sólo le faltaban los botines",
agregó.

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Durante ese lapso, los miles de fanáticos tucumanos presentes en el Atahualpa sólo sabían que el encuentro estaba atrasado, aunque sin ninguna confirmación oficial sobre qué era lo que estaba sucediendo. "Nos decían que no dejaban venir a los jugadores", cuenta Atilio.

"Apenas llegaron al estadio los jugadores salieron al campo de juego a precalentar porque ahí ya se decía que El Nacional no quería jugar", detalla.

Otra de las historias que encierra este histórico momento en el certamen continental es la de los fanáticos que pagaron "hasta 20 mil pesos" para venir en el avión con los jugadores y quedaron completamente a la deriva en pleno viaje. "Lo tuvieron que ver por televisión desde Guayaquil", cuenta Berardinelli.

Apenas algunos meses atrás, nadie -ni el más optimista- soñaba con la hasta entonces remota chance de que Atlético pueda disputar el máximo certamen continental. Sin embargo, este hincha refuta esta teoría y confiesa que esta actualidad la tenía en sus retinas desde hace mucho tiempo.

"Hace exactamente 15 años había soñado con este momento. Estaba sentado en la vereda con un amigo, Atlético estaba jugando el Argentino A y yo le dije `¿te imaginás cuando juguemos la Libertadores? Vamos a ir a todos lados`", rememora el hombre de 33 años con un dejo de emoción en sus palabras mientras arriba al aeropuerto de Ezeiza el día después de la epopeya.
"Hace exactamente 15 años había soñado con este momento"
"Ahora nos toca un rival difícil (Junior de Barranquilla), pero vamos paso a paso. Lo importante es que definimos en casa y el jueves que viene jugamos allá, así que estaremos yendo para Cartagena", cierra este hincha, uno de los tantos que tuvo el privilegio de vivir el momento más glorioso de la historia de su club bien desde adentro y que ahora, lejos de conformarse, quiere seguir escribiendo su propia película.