Anton Pilipa tiene 39 años y su familia pensó que había fallecido después de haber desaparecido en 2012. El hombre, que sufre de esquizofrenia, caminó más de 10 mil kilómetros desde Vancouver, Canadá, hasta la selva amazónica, en Brasil.
Pilipa tenía como intención entrar a la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, pero cuando llegó no lo dejaron entrar porque no tenía documentación. En ese momento decidió ir hacia Brasil.

El hombre se alimentó durante todo el viaje con comida que otros tiraban o con frutas que iba recolectando.

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"Estaba paralizado. Me dije que estaba muerto porque era la única explicación que le encontré a su ausencia", dijo Stefan, su hermano. "Estoy sorprendido de que esté vivo y que haya llegado tan lejos", agregó.

Le robaron en varias oportunidades mientras pasó por Estados Unidos, México, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Colombia, Venezuela, Argentina y Brasil.

El hombre había sido arrestado en 2011 por asalto con armas blancas y se estimó, en ese momento, que había desaparecido por ese motivo. Su familia le atribuye su desaparición a su esquizofrenia.