La doctrina conservadora se moderniza: una economía sin trabajo ni consumidores
La caída de todos los indicadores económicos y sociales tiene un único objetivo: lanzar después de las elecciones tres reformas que desorganizarán aun más la vida de los argentinos: la reforma impositiva, la laboral y la jubilatoria.
El consumo no se recupera y se profundiza la recesión
El objetivo principal de la "reforma" es bajar los salarios. La pérdida de derechos de los trabajadores incluyen cambios en las formas de negociación, con el ideal de que pase a ser directa entre el trabajador y la empresa, sin convenios colectivos por ramas, sin paritarias. También incluye la terminación de la relación laboral, sin necesitar causa para el despido ni pagar indemnizaciones. Además pretenden disponer discrecionalmente de los tiempos, en el manejo de jornadas, turnos, francos y horas extras, que podrían partirse al igual que las vacaciones. En caso de accidente, acabar con el derecho a recurrir a la justicia, presentando a un trabajador accidentado como culpable de algo raro y corrupto. Quieren una producción del siglo XXI con una relación de producción del siglo XIX. Todo un sin sentido, aunque si miramos el resultado que pretenden, que es un incremento de la tasa de ganancia del capital, todo adquiere lógica. Para completar el plan y la idea de los conservadores, el diario La Nación editorializa pontificando que "el siglo XXI ha empezado a demostrarnos que las economías de los países pueden crecer sin empleo" por la robotización.
¿Cómo será un capitalismo sin trabajo y sin consumidores? Quizás el "bueno" del economista David Ricardo pueda dar alguna respuesta a este misterio.
*Juan Carlos Junio es Secretario General del Partido Solidario y diputado nacional (MC)
Temas
Te puede interesar
Las Más Leídas







Dejá tu comentario