El socialista Hollande fue elegido en Francia

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Consiguió cerca del 53% de los votos.Sarkozy reconoció la derrota y le deseó "buena suerte". Rajoy, Merkel y Cameron lo felicitaron. Miles se volcaron a la Plaza de la Bastilla de París.

El socialista François Hollande será el nuevo presidente de Francia tras vencer al conservador Nicolas Sarkozy en las elecciones celebradas este domingo, según los sondeos de los colegios electorales difundidos al cierre de las urnas.



El líder socialista logró entre un 51,8 % y un 52,7 % de los votos, mientras que Sarkozy consiguió cerca de un 48 por ciento.



Apenas conocidos los resultados, el todavía presidente francés reconoció su derrota en las elecciones presidenciales frente al socialista François Hollande, al que deseó "buena suerte".


 


"Francia tiene un nuevo presidente, es una elección democrática, republicana" y "debe ser respetado", dijo el conservador ante cientos de simpatizantes reunidos en una sala de conferencias en el centro de París.


 


Hollande ganó hoy las elecciones presidenciales francesas con un programa basado en el estímulo del crecimiento, de reforma del tratado europeo de austeridad, y en políticas sociales, como la contratación de miles de profesores.

Hollande ya había anunció que si vencía en la segunda vuelta de los comicios a Sarkozy, viajaría a Berlín para exigir a la canciller alemana, Angela Merkel, una reforma del tratado firmado a principios de marzo pasado para introducir medidas de reactivación económica que contrapesen las de rigor adoptadas.

El cambio del estatuto del Banco Central Europeo (BCE) para que pueda prestar directamente a los Estados, la creación de los eurobonos para financiar grandes proyectos de futuro y la reforma del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que pueda recaudar una tasa sobre las transacciones financieras, son otras de sus propuestas.

Con esas medidas, Hollande espera reactivar la economía europea y, por ende, la francesa, lo que le permitirá financiar su política social sin hacer explotar el déficit público, que se ha comprometido a equilibrar en 2017, un año más tarde que Sarkozy.

El candidato socialista basó su campaña en la juventud y a ella van dirigidas dos de las principales medidas de su programa.

La contratación de 60.000 docentes pretende paliar la reducción de funcionarios en ese sector del último quinquenio, en el que el presidente saliente no sustituyó a la mitad de los que se jubilaron.

Junto a ello, Hollande propuso el llamado "contrato de generación", que fomenta el empleo de jóvenes para asociarlos a personal experto al borde de la jubilación con el fin de que les transmitan sus conocimientos, a cambio de exenciones fiscales para la empresa.

Otra fuente de financiación pasa por una reforma de la política fiscal destinada a tasar a las rentas más elevadas, con la intención de que tributen con un 75 % aquellos que ganen más de un millón de euros al año.

En política energética, Hollande propuso reducir paulatinamente el peso de la nuclear en la producción eléctrica de Francia, para que antes de 2025 pase del 75 % actual al 50 %.

Pero ante la polémica generada por esta noticia en un país consciente de que la energía atómica reduce su factura eléctrica, el político socialista indicó que solo pensaba cerrar una central en el presente mandato, la más antigua del país, la de Fessenheim, en el este de Francia.

Para sustituir a la energía nuclear, Hollande propone aumentar el peso de las renovables, que quiere desarrollar con créditos y subvenciones.

Además, con el objetivo de mejorar el poder adquisitivo de los franceses, Hollande propone bloquear durante tres meses los precios de los combustibles.

En materia social, Hollande es favorable a la legalización del matrimonio homosexual, incluida la posibilidad de que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños, y a la eutanasia.

Hollande apuesta por otorgar el derecho de voto en las elecciones municipales a los extranjeros residentes legalmente en Francia. Además, es partidario de luchar contra la inmigración ilegal y de la regularización individualizada según unos criterios objetivos.

El candidato socialista no ha parado de repetir que la suya será "una presidencia normal", para diferenciarla de la "hiperactividad" que le reprocha a Sarkozy.

Entre las medidas que pretende adoptar para "normalizar" el cargo figuran la de una menor intervención en los asuntos del Gobierno, que delegará en el primer ministro, y la "moralización" de la vida pública.

Para ello, Hollande propone reformar el estatuto penal del presidente, que podrá ser juzgado por los delitos cometidos antes de llegar al Elíseo.

Además, se compromete a prohibir que una misma persona acumule dos cargos públicos, una práctica habitual en Francia, donde un ministro, por ejemplo, puede hacer compatible su cargo con el de ser alcalde.

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