La revelación en "Graduados" habla de su pase del teatro under a la TV

Espectáculos

Paola Barrientos, de 38 años, habló del cambio que supuso su transición del teatro en cooperativa y la publicidad a encabezar la ficción más vista.

Paola Barrientos se convirtió en la revelación de este año después de pasar de protagonizar la campaña del Banco Galicia como Claudia a hacer de la psiquiatra Vicky en "Graduados", aunque el cambio tuvo sus costos.

"A mí no me da miedo estar cansada, lo que me agobia es otra cosa. Porque considero que cualquier mujer que trabaja y tiene familia está cansada; además, podrá estar contenta, enojada, en otro momento tal vez dolorida, pero ¿cansada? Cansada está siempre.  Entonces, no es eso lo que me preocupa cuando me encuentro muy pasada. Lo que me da miedito y por lo cual me obligo a mantenerme atenta es que se me pase la oportunidad de disfrutar lo que estoy haciendo. Yo ya sabía que me daba mucho placer hacer teatro, lo de la tele lo empecé a disfrutar con el tiempo", aseguró en diálogo con la revista OHLALÁ!.

En cuanto a las diferencias entre la TV y el teatro, puntualizó: "La televisión es implacable. Una está muy expuesta a la opinión y a una intensidad muy alta: al amor absoluto y al odio descarnado. Entonces, si gusta lo que hacés, gusta mucho, sos una genia. Y para mí no es así. De pronto sos la actriz del momento y un día defraudás a todos...En ese sentido, digo que está sobrevalorado el deseo de estar en televisión, éstas no son las cosas que me llevaron a mí a ocupar espacio hoy, y son cosas que me han costado un montón de reflexiones y con las que sigo lidiando: No peleando, pero si intentando ver cómo se convive con esta situación".

Además, se refirió a su poca coquetería. "No me interesa estar linda o flaca en una foto y hacer una nota o ir de invitada a un programa, son cosas que me provocan una sensación de rareza. No me gusta comprarme ropa porque no me gusta probarme, no me gustan los perfumes, no me maquillo...Me resulta muy importante estar cómoda, entonces me tenés que arrancar la calza con los dientes. Un taco tiene que ser una ocasión muy particular, y eso que por mi contextura física lo re necesito. Pero ahora empecé a usar un poco de aros y eso...", confesó.

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