Diez años después se cancela la mayor deuda del corralito

Economía

La mayoría de los ahorristas que recibieron el BODEN 2012 se desprendieron de los mismos en poco tiempo. Los pocos que aún los conservan, este viernes podrán cobrarlos.

Cuando este viernes se produzca el tan ansiado final de los BODEN 2012 , pocos, muy pocos tenedores originales de estos títulos verán los dólares billetes acreditados en su cuenta. La mayor parte de los ahorristas que quedaron presos del corralito y el corralón se desprendieron de ellos casi de inmediato, allá por el final de 2002.

Apenas un año atrás el país estallaba en su peor crisis económica y social. Una década duró la convertibilidad y Eduardo Duhalde (el último de los cinco presidentes que juraron en una semana) comandó la salida llevando la paridad del dólar a $ 1,40. En el mercado negro, sin embargo, el billete trepaba casi a los $ 4.

Para evitar la caída de los bancos por la enorme fuga de depósitos, Domingo Cavallo había acelerado la salida de Fernando De la Rúa estableciendo un enorme cepo monetario sobre las cuentas a la vista y los plazos fijo.  Un viernes en diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía le anunciaba a la gente que sólo iba a poder retirar de sus cuentas $ 250 por semana. El "corralito" había llegado y comenzaba una de las etapas más críticas y dolorosas de la historia democrática argentina.

El impacto social fue enorme. Cavallo no había entendido que a una economía que se manejaba por mitades entre lo formal y lo informal, la falta de dinero en efectivo era la sentencia de muerte.
En poco tiempo la Argentina mostraba imágenes increíbles.  Los bancos vallados y en muchos casos con sus ventanales cerrados y tapiados. Golpes de cacerolas ensordecedores y gente "encadenada" a las puertas y en los interiores de las entidades financieras. Todos querían su dinero. Nadie lo devolvía.

Lejos del Centro, las imágenes eran aún más irreales, casi de varios siglos atrás. Sin dinero y con el país económicamente parado, en las zonas más humildes la moneda de intercambio era el canje. Para ese entonces, claro, el país ya había entrado en default incumpliendo todos sus compromisos internacionales.

Comandado por Roberto Lavagna, el gobierno de Duhalde diseñó una estrategia que le permitiera a los ahorristas recuperar en el largo plazo el valor nominal de sus depósitos y en muchos casos manteniendo la moneda de origen.

Los depósitos habían sido "cambiados forzosamente" a una paridad de $1,40 + CER y habían sido reprogramados los plazos de vencimiento de los plazos fijo por unos nuevos certificados denominados CEDRO.

Ante la necesidad de salvar a los bancos y respetar la moneda de origen de las colocaciones, Lavagna diseñó el BODEN 2012 . Entre el $1,40 + CER y el valor real del dólar en el mercado, el gobierno de Duhalde decidió que el Estado se hiciera cargo de la diferencia con este bono. Lógicamente los ahorristas pagaron el otro costo enorme.

Al día siguiente de salir al mercado, quienes estuvieron necesitados de vender este título para hacerse del dinero que los bancos no les devolvían desde hacía nueve meses, tuvieron que resignar la mitad de su valor.

La mayor parte de los pequeños ahorristas ya no lo tienen. Paradójicamente fueron los bancos y los grandes fondos los que más se beneficiaron con este papel y por partida doble. En primer lugar porque el Estado se hizo cargo de la diferencia entre lo pesificado y el valor del dólar billete. En segundo lugar porque recompraron estos bonos a miles de ahorristas a porcentajes muy por debajo de su valor nominal. Quienes pudieron esperarlo, lograron venderlos al ciento por ciento de su paridad seis años después.

Cuando este viernes quienes posean aún los bonos y reciban los dólares billete por una cifra igual a la que tenían depositada en algún banco diez años atrás, habrán cerrado una historia difícil. Sin hacer demasiados cálculos, habrán perdido una cifra importante en comparación con el rendimiento de otras inversiones en diez años.

Pero paradójicamente, el momento actual le puede dar revancha.

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