Jóvenes argentinos "invaden" las calles de Río de Janeiro
En vísperas de la llegada del Papa, los grupos que ya arribaron son procedentes de Tucumán, Córdoba, Resistencia, Goya y la localidad pampeana de Realicó, que participarán de la "fiesta de la juventud". Francisco los recibiría entre el jueves y el viernes.
"Queremos demostrar que, como alienta el Papa, la unidad continental es posible y que juntos podemos tirar todos para el mismo lado", manifestó Santiago Nougues.
"Ellos son el futuro y quieren vivir con alegría la fe", acotó en declaraciones a esta agencia Roberto Sierra, quien guiaba al grupo tucumano que, además de Nougues, integraban Santiago Casanova, Matías Calliera y Evaristo Dávalos.
La expectativa por esta "fiesta" se percibía hoy en las calles de la ciudad carioca, donde en cada cuadra de la avenida Atlántica podía verse un cartel con el logo de la JMJ y una frase en varios idiomas con valores cristianos: amor, caridad, esperanza, respeto, amistad, alegría.
Mientras por autoparlantes, radios o la TV se escucha el pegadizo himno de la JMJ interpretado por cantantes populares de Brasil y Latinoamérica.
La pintura dominical de Río se trastocó con miles de personas caminando por la costanera y con una importante presencia policial en las calles. Móviles y agentes en bicicleta o a pie recorrían la avenida principal en grupos de cuatro o cinco, tanto hombres como mujeres.
La seguridad es un importante tema por estas horas en Brasil. En la calle, los bares y la televisión no se hablaba de otra cosa, tras las protestas sociales de los últimos días.
Al punto que recién el viernes, y por sugerencia de las autoridades locales, el Vaticano decidió que durante su estadía el Papa recorrerá en un auto blindado los tramos largos y recién para las distancias cortas se subirá al jeep descapotado que se trajo hasta aquí especialmente.
Empero, los organizadores intentaban quitarle dramatismo a la cuestión. "La preocupación del Papa no es por la manifestaciones, porque demuestran que los jóvenes quieren ser protagonistas, sino por la violencia", dijo un sacerdote brasileño en un programa de la cadena O'Globo.
En el Media Center, emplazado en el Forte de Copacabana, el trabajo era intenso y no dejaban de llegar los colegas de la prensa internacional, más de 6.000 acreditados para este acontecimiento que, en la previa, se calificaba de "histórico".
"Ansiosos, después de tanto trabajo queremos que se vean los frutos de tanto esfuerzo", dijo a DyN Inés San Martín, la joven rosarina responsable de la prensa internacional durante la JMJ.
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