Lanús venció a Libertad de local y se metió en la final
Con goles de Diego González y Goltz, el Granate derrotó 2 a 1 a los paraguayos, el mismo resultado que la ida en Asunción. Así, se metió en el partido decisivo, donde lo espera Ponte Preta.
Lanús se metió en la final de la Copa Sudamericana al derrotar por 2 a 1 como local a Libertad de Paraguay, en el partido de vuelta de las semifinales, el mismo resultado que en el encuentro de ida. Diego González y Paolo Goltz anotaron para el Granate, mientras que Jorge González descontó para los paraguayos.
Con el 2 a 1 conseguido en la ida jugada en Asunción, el equipo de Guillermo Barros Schelotto entró tranquilo al partido, y casi lo paga caro. Porque Libertad salió decidido a buscar el triunfo, y lo "peloteó" en el comienzo.
A los 7 minutos, un tiro libre de Jorge González complicó a Agustín Marchesín, que no pudo contener, dio rebote y ninguno de los delanteros paraguayos pudo capturarlo.
Sin embargo, a los 12 minutos, cuando el local había hecho poco y nada, encontró la ventaja tan buscada. Diego González capturó un rebote en el borde del área y conectó un zurdazo que, desvío mediante, tuvo destino de red.
El Granate, sin merecerlo, estaba en ventaja, y en la Fortaleza todo era tranquilidad. Pero Lanús continuó con problemas, no impuso su juego característico y siguió sufriendo.
A los 26 minutos, Bareiro entró solo por atras de todos, pero su cabezazo fue defectuoso y se fue cerca del travesaño. Dos minutos después, Montenegro encontró en balón en el área, definió de zurda y se encontró con una gran respuesta de Marchesín para despejar.
Pero ya en el complemento, cuando en el partido pasaba poco y nada, Libertad se encontró con el empate. Jorge González tuvo otro tiro libre, que venció a la barrera y esta vez también a Marchesín. Los paraguayos llegaban a la igualdad y estaban a un gol de forzar los penales. Aunque todo duraría muy poco.
Porque inmediatamente, el ingresado Jorge Pereyra Díaz fue derribado en el área y el capitán Paolo Goltz cambió la pena máxima por gol para volver a darle calma a un estadio que vivía el partido en silencio.
A partir de ahí, todo fue más tranquilo. Lentamente, Lanús se fue acomodando en la cancha y comenzó a cuidar la ventaja lejos de su arco, sin dudas el negocio más rentable.
De esta forma, con momentos de buen fútbol, mucho orden y, sobre todo, un gran amor propio, este equipo de Lanús hizo historia y se metió en lo que sin dudas será el partido más importante de toda su historia. La semana que viene, ante Ponte Preta, en Brasil, comenzará la última parte de su sueño.
Temas
Te puede interesar





Dejá tu comentario