Los concesionarios de unidades 0 km se sumaron al reclamo de los importadores y cuestionaron la medida de incrementar los impuestos internos. Advierten por despidos.
La Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara) aseguró que la medida de aplicar un impuesto de hasta un 50% a los autos que valgan más de $170.000 alcanzará a 120 modelos con 370 versiones que se comercializan actualmente en el país, sobre un mercado total de 220 modelos livianos. Es decir, el impuesto abarcaría al 55% de los vehículos en algunas de sus versiones.

Empresarios del sector estiman una caída de 50% en las ventas de los modelos afectados y señalan que el Estado dejará de percibir $1.010 millones en impuestos.

El presidente de la Acara, Abel Bomrad, advirtió que la medida “"afecta a toda la cadena de valor automotriz”", y volvió a sostener que “que por ello hay riesgo de despidos”.

Pero, tomando en cuenta una variación de precio anual de 20%, alcanzaría a 148 modelos y 534 versiones. Esto elevaría el porcentaje a 68% del total. Es decir, siete de cada 10 de autos que se vendan en el país subirán de precio entre un 30% y un 50%, debido a la aplicación del gravamen interno que ya tiene media sanción de Diputados. La ponderación que hacen los concesionarios es de un 24% del total de las ventas y de 27% de la facturación.

Además, en este escenario quedarían también incluidos modelos fabricados en el país, como el Citroën C4; el Focus de Ford; los 308 y 408 de Puegeot; el Fluence de Renault y la SW4 de Toyota; además de otros modelos que son producidos en México y en el Mercosur, según El Cronista.

Como es de suponer, hay algunas marcas que quedarán más expuestas a la aplicación del tributo. En este rango están Alfa Romeo; Audi; BMW; Dodge; Ferrari; Jaguar; Land Rover; Mini; Porsche y Volvo. El 100% de las ventas de estas marcas deberá pagar la nueva alícuota.

Otro aspecto de la medida es que, tomando en cuenta un alza de 20% promedio en los precios, en marcas como Ford, donde hoy el impuesto incide 1,3% en el total de sus ventas, pasará a impactar en el 16%. Lo mismo ocurrirá con Citroën, que pasará de 3% a 23%. En el caso de Peugeot, pasará de 3,2% al 35,3%; Renault de 1% a 10,4 por ciento.

Entre los concesionarios, la estimación es que los modelos que quedaron dentro del 30% o 50% del aumento del tributo sufrirán una caída, como mínimo, de 50% de sus ventas. Además, vaticinan que a partir de la entrada en vigencia de la norma en el mercado dejarán de existir vehículos con precios de entre $239.000 y $312.000. Esto, dicen, se debe a que la diferencia de $1.000 entre un auto de $170.000 y otro de $171.000 implica una diferencia de precio al público de $73.000.

En el sector de las concesionarias operan 800 empresas que ocupan 8,5 millones de metros cuadrados entre oficinas, salones de ventas y talleres de pos venta. Además, tienen 60.000 empleados directos y 40.000 indirectos. En el trabajo realizado por Acara aseguran que si se calcula un valor FOB promedio de US$30.000 por unidad, el Estado se ahorraría US$810 millones en divisas durante el 2014. Sin embargo, la contracara es que dejaría de percibir en concepto de impuestos $1.010 millones.

"“Entendemos la necesidad del Gobierno de preservar las divisas, pero el camino que siguen es errado”", señaló Bomrad. El titular de Acara agregó que “el año que viene el 70% de las autos va a estar alcanzado por el impuesto y esto va a impactar directamente en el mercado con la desaparición y el levantamiento de líneas enteras”.

Para Bomrad, “"si uno de los pilares para el Plan 2020 que impulsa el Ministerio de Industria era alcanzar 1,15 illón de autos producidos en el país, el futuro es negro”".

Por estos motivos, tanto Bomrad como el resto de los miembros de Acara aseguraron “"avalar”" la idea del Gobierno de preservar las reservas del Banco Central”, pero advirtieron que la medida se toma por un “desconocimiento muy grande. No creo que haya intención de hacer daño, y por eso estamos tratando de advertir mandando minutas a los jefes de bloque y los ministros”.