Ponzinibbio se prepara para su segundo desafío en la UFC

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El luchador argentino tendrá una nueva chance en la liga más importante de las artes marciales mixtas. Será el 5 de julio frente al brasileño Ildemar Alcantara en Las Vegas.

Santiago Ponzinibbio es el referente de un incipiente fenómeno que empieza a atrapar fanáticos en la sagrada tierra del boxeo. En la Argentina, es el ícono de la UFC: "El éxito del deporte en el país dependerá de lo qué haga este pibe", certificó un allegado a la liga más importante de las artes marciales mixtas.

El boom de un fenómeno que conquistó a Estados Unidos depende del éxito de quien hizo su carrera afuera y ahora empieza a ganar adeptos en su país: "Sin dudas uno va construyendo historia en el deporte y de a poco va apareciendo el reconocimiento acá. Estoy feliz por ayudar a otros atletas".

Ponzinibbio practica una rutina frente a las cámaras de la televisión y posa para las fotos de rigor. De frente, de perfil, con guantes, sin guantes, vestido y con el torso descubierto. Además responde a todos los periodistas que cubrieron su clínica sobre el tatami de un gimnasio apostado en Palermo.

El próximo cinco de julio, Ponzinibbio tendrá su segundo desafío en el Ultimate Fighting Championship frente al brasileño Ildemar Alcántara y la oportunidad de saldar una deuda pendiente consigo mismo. Decepcionado por su derrota en el debut frente a Ryan LaFlare.

Sin embargo, los popes de la liga más importante de artes marciales mixtas no comparten su lapidaria autocrítica: tras la derrota le enviaron un cheque especial por su actuación y lo eligieron para el undercard del evento más importante del 2014, el UFC175 en el marco de la llamada popular "International FightWeek".

Marajo Alcántara, un hombre de mayor envergadura física pero más tosco y torpe, será el segundo mojón en la carrera de Ponzinibbio. "Estoy mucho más maduro para esta pelea. Se que él es más grande pero yo soy más habilidoso y rápido. Yo soy un striker así que voy a salir a trabajar con los pies y si me derrumba, trabajaremos en el piso".

El hombre que disfruta de los entrenamientos pero sufre las dietas que lo obligan a resignar asados para llegar con los 77 kilos que trazan el límite de la categoría welter no se resigna a participar de la liga más importante del mundo: "Yo no entré en este deporte para ser uno más. Yo quiero ser número uno".

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