OPINIÓN: ¿Podrá Francisco renovar la Iglesia?

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Por tercera vez en la historia de la Iglesia, comienza este domingo una nueva Asamblea General Extraordinaria, que tratará los desafíos pastorales de la familia en el mundo actual.

Un desafío impensado para una Iglesia que a la llegada de Francisco no tenía previsto tratar estos temas con tanta inmediatez. Sin embargo, cuando el año pasado dijo en Río de Janeiro "quiero lío en las diócesis", se refería también a esto: una Iglesia que salga a la calle para escuchar y acercarse a las dificultades de su Pueblo.

Un Pueblo que alrededor del mundo ha vuelto a acercarse; a sentirse escuchado y comprendido; a volver a creer en lo que ya no creía. Sin juzgar a unos y otros, Francisco convocó a laicos y religiosos de distintas jerarquías para que lo asesoren esta semana en los distintos temas que hacen a la familia, institución tan vapuleada y en crisis últimamente. Algo tiene que quedar claro: a pesar de las expectativas (falsas) que se crearon, no será un sínodo que trate exclusivamente la comunión a los divorciados. La realidad de este encuentro va mucho más allá.

Este camino que la Iglesia se anima a asumir, tendrá resultados concretos a partir del 2016 porque este primer paso está acompañado de otro, que es la asamblea ordinaria del 2015 en Estados Unidos que tendrá por objeto continuar lo que empieza hoy. Como en todo recorrido, distintas serán las voces que se escucharán pero siempre con el mismo objetivo: respetando las diferencias, saber encontrar las coincidencias en pos de de una Iglesia que sea verdadera Madre.

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