El caso Dalmasso, ¿es parte de un inesperado Gran Hermano?
- Una mente oculta y controladora se oculta detrás del caso de Nora Dalmasso.
- Gran parte de las acusaciones cruzadas y las estrategias judiciales estarían vinculadas a este personaje que actúa como una suerte de Gran Hermano cordóbes.
- ¿Cómo trabaja y qué influencia tiene en la causa?
Una expresión muy campesina que se hizo popular en las ciudades recita que “hay que pegarle al chancho para que aparezca el dueño”. Adaptado a la causa del crimen de Nora Dalmasso, las piezas movidas últimamente por el fiscal parecieran decir “hay que pegarle al hijo (Facundo Macarrón) para que el padre (Marcelo Macarrón) no aparezca”.
¿Quién es ese Gran Hermano? ¿De dónde viene su poder? Dicen que en la Secretaria de Seguridad Provincial se sabe quién puede ser el director de esta orquesta de falsificaciones jurídicas y mediáticas, pero la trama de encubrimientos no permite hacer público su nombre.
Una de las canciones menos recordadas de John Lennon se titula “Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi mono”, algo que también sucede en al causa Dalmasso. Todos ocultan algo: Macarrón padre, Macarrón hijo, el fiscal y habrá que ver cuando aparezca en el escenario de las sospechas Macarrón abuelo. De los móviles económicos el fiscal sigue mirando hacia otro lado.
Pero veamos algunas de las secuencias que dirigió desde las sombras ese Gran Hermano del que habla el investigador cordobés.
Primero: cuando se instaló la hipótesis del crimen pasional y la vida desaforada de Norita, Marcelo Macarrón la convalidó a los diez días del crimen en una conferencia de prensa insólita en la que dijo “perdonar a su mujer”. Dicen que el libreto de esa declaración fue obra de esta mente siniestra que dirige los hilos del asunto.
Segundo: querer atribuirle el crimen al albañil Gastón Zárate, mediante la presión ejercida por la policía a un presunto conocido del “perejil”. Zárate parecía tener un pasado de violencia familiar que alguien se preocupó en averiguar y sólo la movilización popular de los riocuartenses lo salvó del linchamiento de la justicia. Pero no cualquiera está en condiciones de averiguar historias familiares de albañiles y obreros de la construcción. Ahí se notó la profesionalidad del GH de turno.
Tercero: la imputación de incesto y crimen a Facundo Macarrón se produjo cuando su padre estaba prácticamente quebrado. Allí volvió a aparecer la voz del libretista que le aconsejó al padre del pibe que desistiera de ser querellante de la causa, y mágicamente después que lo hizo pareció aliviarse la situación del joven.
Eso de “pegarle al chancho” fue aplicado de otro modo a esta causa. Marcelo Macarrón podría haber seguido siendo querellante sin que ello significara adherir a la hipótesis de que el homicida fuera su hijo. Como se vió en el juicio por el crimen de Maria Marta Garcia Belsunce, el querellante no está legalmente obligado a aceptar la hipótesis y acusación que lleve adelante el fiscal.
Si ahora apareciera algún nuevo sospechoso, Macarrón padre ya no podrá intervenir acusatoriamente. Alguien pensó bien la jugada y la puso en práctica.
Respecto al fiscal, los investigadores no saben si atribuirle complicidad con esta especie de Gran Hermano en las sombras o directamente ineptitud manifiesta.
Todo lo que ocurre en ámbito del Ministerio Público de Río Cuarto parece conducir a que el expediente, merced al mamarracho en que se convirtió la instrucción de la causa, caiga indefectiblemente en la figura de nulidad absoluta.
En Córdoba todo indica que el crimen quedará finalmente impune, y el chico Facundo con secuelas psicológicas que llevará de por vida, más allá de que parece que él también oculta cuestiones referidas a su madre.
Temas
Las Más Leídas


Dejá tu comentario