Lo último en dermatología: Inyectarse sangre depurada
Esto puede sonar raro y hasta medio vampirezco pero inyectarse la sangre propia depurada y centrifugada es lo último en dermatología cosmética para quitarse años de encima. Las inyecciones de plasma se convirtieron en un magnífico regenerador celular que devuelve la tersura y la belleza a la piel.
La última técnica de rejuvenecimiento cutáneo está en el interior del organismo de cada persona, exactamente en la sangre que cada corazón bombea al segundo.
" El proceso es muy sencillo. Tras una extracción de sangre de 40ml, se realiza un centrifugado y se separa la fracción de plasma rico en plaquetas. Estas plaquetas son posteriormente activadas con una pequeña cantidad de calcio para obtener los factores de crecimiento y luego son inyectadas", asegura la doctora.
Desde la extracción hasta la infiltración transcurren treinta minutos, tiempo que se aprovecha para preparar la piel y aplicar anestesia local con la que se reducen las molestias que producen los pinchazos.
El FCP está compuesto por proteínas presentes en el organismo responsable de la regeneración celular. Inyectado en las zonas más flácidas del rostro y del cuello estimula la producción de colágeno elastinas y ácido hialurónico, lo que se traduce en una piel joven, tersa y de mejor calidad.
Se inyecta en cara y cuello incidiendo de modo personalizado en aquellas zonas donde existe mayor cantidad de arrugas o flacidez. Se usa una técnica especial de inyección para que la distribución de los factores de crecimiento sea óptima.
Se usa anestesia tópica y hielo por lo que no es una técnica dolorosa, aunque puede aparecer alguna molestia en el mismo momento del pinchazo.
¿Da buenos resultados?
Aumento de brillo, tono y tersura en la piel son algunos de los resultados que se obtienen después de someterse al tratamiento, que se hacen evidentes a partir del tercer mes, tiempo necesario para que el organismo sintetice las nuevas proteínas regeneradoras.
Este tratamiento se recomienda a partir de los treinta años, edad en la que la piel empieza a perder su poder de regeneración o simplemente cuando los signos de envejecimientos son visibles.
"Es conveniente realizarlo en la perimenopausia, porque la caída hormonal provoca flacidez y hace perder la tersura a la epidermis; o cuando, por estrés, por el abuso de la exposición solar o simplemente por la falta de cuidados diarios (limpieza, hidratación, exfoliación), la piel recibe un maltrato añadido", explica Sevilla.
Sirve igual para hombres que para mujeres. Los factores de crecimiento actúan del mismo modo en uno u otro sexo. Se recomienda para mejorar la calidad, la tersura, la elasticidad y la luminosidad de la piel.
Una vez realizado el tratamiento, en la dermis se halla mayor cantidad de colágeno y de mejor calidad, lo que permite frenar el envejecimiento.
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