Dos alumnos agredieron a una profesora de una escuela secundaria en barrio Guiñazú

*La docente que se identificó con el nombre de Marisa, explicó que dos alumnos se estaban peleando y ella quiso separalos.
*Cuando intentó detener la pelea los chicos siguieron pegándole a ella y provocándole heridas en la cabeza, la espalda y la cara.
*El esposo de la docente destacó que a pesar de llamar a la ambulancia, tardó cuatro horas en llegar hasta barrio Guiñazú.

Una profesora de educación fìsica del IPEM 22 "Juan Filloy" del barrio Guiñazú anexo declaró que fue violentamente agredida por dos alumnos de su clase. Todo comenzó cuando dos adolescentes de 14 y 15 años empezaron a pelearse mientras jugaban al fútbol. Marisa, la docente, quiso separarlos y ahí empezó su pesadilla.

“Yo me puse en el medio de la pelea para separarlos y ahí fue cuando recibí la mayor cantidad de golpes -detalló la profesora-, tuve traumatismo de cráneo en la parte occipital, golpes en el rostro y un desgarro muscular en el dorso cuando intenté levantarlos del piso y separarlos, y también algunos golpes en la espalda”, así resumió la agredida sus heridas.

Sin embargo, Marisa dejó en claro que los chicos no quisieron agredirla directamente porque su relación con los alumnos es buena. Pero también refirió que los chicos de esa escuela tienen muchos problemas y son muy violentos.

Por su parte, su esposo, un médico del Hospital de Urgencias, contó que “apenas terminó la gresca, mi mujer me llamó al hospital y me fui a socorrerla. Antes de irme dí el aviso a la guardia para que manden la ambulancia al lugar y resulta que recién a las cuatro horas aparecieron por la escuela. Yo pude asistirla a ella y a los chicos, pero me parece que no es lo ideal. Mirá si alguno estaba grave, ¿qué hacíamos?”.

Un detalle que Norberto destacó porque se lo hizo notar su esposa, fue que “los chicos estaban extrañamente exaltados. Nunca los había visto en ese estado, me dijo, como si estuvieran bajo efecto de alguna droga”.

Otro aspecto de la denuncia del médico municipal fue que “a pesar de que mi esposa pidió auxilio entre la gente del colegio, nadie se metió en la pelea y mucho menos después cuando ya había terminado”.


 


De esta manera se hizo pública otra agresión a docentes de Córdoba, una situación que el gremio de la Uepc viene denunciando hace años y que sus índices lejos de aminorar no hacen más que seguir en alza.

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