Esta mujer se defendió a punta de cuchillo

*El domingo por la noche cuatro jóvenes armados entraron a robar un video club de barrio Liceo tercera sección.
*La dueña del local, Carmen Guzmán, esperó que uno de ellos entrara hasta la cocina donde ella estaba y lo amenazó con un cuchillo.
*La mujer de 52 años logró que los asaltantes se sorprendieran y salieran huyendo, y que uno de sus hijos los corriera por el barrio.

Carmen Guzmán es una mujer de 52 años, vive en la calle Serapio Ovejero de barrio Liceo tercera sección, tiene tres hijos y en el garaje de su casa puso con mucho esfuerzo un videoclub para ganarse honradamente la vida. Hasta aquí parece la vida de una ciudadana más de esta ciudad, sin embargo Carmen vivió un momento decisivo en su vida. El domingo a las 11 de la noche, mientras su hija y su novio atendían al último cliente del día, cuatro jóvenes aparecieron armados para robarlos.

Redujeron a los tres y enseguida de arrebatar los $50 de la recaudación pasaron a la cocina de la casa que está contigua al local del videoclub. Allí vieron sentada frente a la mesa a Carmen Guzmán. Y en ese momento, cuando cualquier persona normal se hubiera asustado y desesperado por la situación, Carmen tomó una decisión de la que no se arrepiente.

Uno de los pibes chorros le apuntó y la mujer con frialdad, sin exaltarse, le preguntó, mientras se ponía de pie: “Pará la mano, ¿qué querés acá?”. Aprovechando la confusión del delincuente, que al parecer no esperaba un trato semejante, Carmen dio un paso y sacó una cuchilla que estaba debajo de la mesada.

Señalando con la punta del filoso elemento, la mujer volvió a hablar. “Te voy a atravesar”, escuchó esta vez el ladrón. Los cómplices que apuntaban a la hija de Carmen, al novio de la chica y al proveedor, se miraron entre sí sin entender nada.

Para colmo, otros dos hijos de la mujer, que estaban encerrados en un dormitorio, al escuchar lo que pasaba salieron a la calle por una ventana y comenzaron a gritar solicitando ayuda. Los vecinos, alarmados por el pedido, se asomaron a la vereda. Fue entonces que entre ellos pasó corriendo uno de los ladrones que al escuchar los alaridos había desistido del robo.

En medio de la huida, el delincuente efectuó un disparo al aire, lo que hizo que los vecinos volvieron al interior de sus domicilios. Acto seguido, otros dos ladrones también salieron rápido rumbo a un par de motocicletas que habían dejado estacionadas en la calle. Uno llevaba la cartera que habían robado.

Al notar esto, Maximiliano Peralta (19) -el hijo de Carmen que había salido a pedir ayuda- agarró por el cuello al delincuente. Recién lo soltó cuando el cómplice lo golpeó por la espalda. Cuando el joven retornó a su casa, encontró en la cocina al último de los ladrones, que todavía apuntaba a su hermana. Maximiliano lo agarró de la campera mientras le ordenaba: “Andate de acá”. El ladrón le hizo caso y también huyó.

Cuando le preguntaron a Carmen por la reacción que tuvo dijo que “no me arrepiento, hay que decidirse porque sino los ladrones te llevan todo. Hay que estar preparado para estos problemas porque la gente sólo tiene miedo y con eso no se resuelve el problema. Si me vuelven a asaltar lo volvería a hacer porque uno lucha mucho para lograr tener una vida decente y no voy a dejar que me la roben”.

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