Boca analiza mudar su localía por el deterioro del césped de la Bombonera
La dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme evalúa cambiar de escenario para el partido ante Estudiantes por el Torneo Clausura debido al mal estado del campo de juego.
Mientras Boca concentra toda su atención en la serie frente a O'Higgins por los playoffs de la Copa Sudamericana 2026, puertas adentro del club surgió una preocupación que excede lo futbolístico. El estado del campo de juego de la Bombonera volvió a generar fuertes cuestionamientos y la dirigencia ya estudia la posibilidad de trasladar el próximo compromiso como local para evitar un mayor deterioro del césped.
La superficie del estadio Alberto J. Armando quedó en el centro de la escena tras el encuentro de ida frente al conjunto chileno, donde jugadores, cuerpo técnico e hinchas advirtieron importantes irregularidades que afectaron el desarrollo normal del partido. Los desniveles y pozos que presentó el terreno complicaron el traslado de la pelota y despertaron nuevas dudas sobre la efectividad de los trabajos de mantenimiento realizados durante las últimas semanas.
Frente a ese escenario, la conducción del club considera seriamente cambiar la sede del encuentro frente a Estudiantes, previsto para el miércoles 5 de agosto por el Torneo Clausura. La intención es darle más tiempo al césped para recuperarse y evitar que el problema se agrave en un momento decisivo de la temporada.
El mal estado del campo de juego de La Bombonera obligaría a Boca a irse a otra cancha
Aunque la decisión todavía no fue oficializada, la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme ya comenzó a evaluar distintas alternativas para ejercer la localía fuera de la Bombonera. De acuerdo con las opciones que maneja el club, los escenarios con mayores posibilidades son el estadio José Amalfitani, de Vélez, y el Cilindro de Avellaneda, propiedad de Racing.
Por el momento no existe una determinación definitiva sobre cuál sería la sede elegida en caso de concretarse el cambio, aunque ambas canchas reúnen las condiciones necesarias para recibir un partido de estas características y aparecen como las opciones más viables para Boca.
No sería la primera vez que el club debe abandonar de manera transitoria su estadio por problemas vinculados al campo de juego. En febrero de 2024, recibió a Sarmiento en el Nuevo Gasómetro luego de que la Bombonera atravesara una situación similar, producto de las complicaciones que presentaba el césped.
En esta oportunidad, las tareas de recuperación comenzaron durante el receso motivado por el Mundial 2026. Aprovechando la ausencia de competencia oficial, el club puso en marcha un plan de mantenimiento intensivo que incluyó el uso de maquinaria especializada y diferentes trabajos sobre los sectores más comprometidos del terreno.
Una de las zonas que demandó mayor intervención fue la ubicada junto a los bancos de suplentes y los palcos, donde la menor exposición al sol dificulta el crecimiento uniforme del césped. Allí se realizaron tratamientos específicos y posteriormente se avanzó con una nueva resiembra para intentar mejorar la superficie antes del regreso de la actividad. Sin embargo, el resultado no fue el esperado.
Durante el partido frente a O'Higgins quedaron expuestas las deficiencias del campo, situación que motivó una revisión integral por parte de los responsables del mantenimiento y de la dirigencia. El principal objetivo de la institución ahora es preservar el terreno mientras continúan las tareas de recuperación. En ese contexto, la posibilidad de jugar en otro estadio aparece como una medida preventiva para evitar un desgaste adicional antes de que el césped alcance las condiciones adecuadas.
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