Boca cumple 110 años: ¿Cuál es el máximo ídolo de su historia?
Fundado el 3 de abril de 1905, el club Xeneize celebra un aniversario más en plena renovación mientras intenta cerrar el duelo por los ídolos que se fueron y empieza a entusiasmarse con los que vendrán.
Ángel Clemente Rojas
Los que más canas peinan afirman que Rojitas fue el mejor jugador que tuvo Boca en su historia, incluso por encima de Riquelme y Maradona. El mimado por la 12, el pibe que gambeteaba a todo y a todos. Ganó cinco campeonatos pero su trascendencia no se mide en títulos sino en los recuerdos que dejó en hombres que, maravillados, se juntaban a verlo cada fin de semana.
Juan Román Riquelme
El último ídolo, el hombre que escribió mil páginas gloriosas con la camiseta de Boca. Absolutamente decisivo, determinante, capaz de ganar una Copa Libertadores casi en soledad o de bailar a rivales al ritmo de su talento. 388 partidos, 92 goles, 11 títulos, récord de presencias en La Bombonera. Hasta su último partido frente a Lanús brindó funciones llenas de magia. Pero Román no solo significó un talento inigualable: también fue un grito contra el poder y el sinónimo de la rebeldía que el hincha Xeneize adoptó durante las últimas décadas. Su nombre es el actor principal de la gloria cosechada durante el siglo 21. Román se entregó a Boca y Boca se entregó a Román.
Martín Palermo
El máximo goleador de la historia con 236 tantos en 404 partidos aunque su implicancia iba mucho más allá de sus goles. Junto con Riquelme construyeron tardes y noches memorables que quedarán en los anales bosteros, incluso madrugadas como aquella mañana en la que juntos bailaron al Real Madrid de las estrellas. Con el Titán y Román, Boca no conoció utopía durante casi dos décadas.
Diego Armando Maradona
Comparado con el resto, el paso del mejor jugador de la historia del fútbol mundial fue efímero en La Ribera. Apenas disputó 71 encuentros y marcó 35 goles con un solo título en su palmarés. Sin embargo, su llegada forzando su destino Millonario y la popularidad que le dio a la camiseta a nivel mundial en los albores de la década del ochenta explican su importancia. Después, la rompió jugando en el club y siempre se encargó de difundir su amor por el Xeneize. Las similitudes entre el club y el jugador del pueblo construyeron un idilio mutuo. Campeón del mundo, siempre tuvo a Boca dentro de sus afectos.
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