Bruja eterna: la historia de Juan Sebastián Verón
El emblema de Estudiantes le pone fin a una carrera plagada de éxitos y polémicas. Conocé su historia.
Veron
Pero con sus primeros pasos en el barrio El Mondongo y los inicios de una relación de amor eterno con la pelota en la inmensidad del Country Club de City Bell, "Sebastián" forjó su propia historia. Esa historia tuvo este sábado un capítulo muy especial, el que el propio Verón nunca soñó, el de la despedida ante su gente; pero dará paso, una vez finalizado el Clausura, a un nuevo rol, pero que tiene el mismo fin: llevar a su Estudiantes a lo más alto.
Si hasta el nacimiento de Verón quedó marcado a fuego por Estudiantes. Fue la noche del 8 de marzo de 1975 cuando Cecilia Portella, mamá de Sebastián, llamó al Country de City Bell para avisarle a Juan Ramón que su heredero estaba pronto a nacer, pero en lugar de escuchar la voz de su marido, fue Carlos Bilardo quien la tranquilizó y le dijo que "La Bruja" dormía, que debía descansar y que en su lugar iría a verla el médico del plantel.
De ninguna manera Bilardo permitiría que un jugador tan importante como Verón padre perdiera horas de descanso previo a un clásico frente a Gimnasia. Así fue que "La Bruja" se enteró del nacimiento de Sebastián a la mañana siguiente, y recién ahí, aunque apenas unos minutos, pudo visitarlo.
Sampdoria, Parma, Lazio e Inter, en Italia; y Manchester United y Chelsea, en Inglaterra, se deleitaron con su pegada exquisita y su fibra ganadora. Pero "Sebastián" siempre quiso volver. Fue así que una fría tarde de 2006, luego de haberle anunciado al poderoso presidente del Inter, Massimo Moratti, que no continuaría en Italia, Verón celebró ante miles de hinchas de Estudiantes que regresaba al club de sus amores.
La rápida consagración en el Apertura 2006, el llanto y la dedicatoria a su ex compañero y amigo que ya no está, Edgardo Prátola, y el primer gran abrazo en una cancha con su padre, le dio a Verón la certeza de que su decisión había sido acertada. Pero la gran ilusión de "La Brujita" era escribir, como lo hizo Juan Ramón en tres oportunidades, un nuevo capítulo en la tan añorada Copa Libertadores.
Y fue leyenda. Arrodillado en medio del mítico Mineirao de Belo Horizonte y con las lágrimas como testigo de la emoción de quien alcanzó la gloria, Verón alcanzó su máximo anhelo. Fue en ese momento que el heredero de la tan afamada Bruja se convirtió en "el jugador más preponderante de la historia de Estudiantes", tal como lo definió más de una vez Alejandro Sabella.
Hubo más títulos y otros tantos capítulos en la rica historia del emblema albirrojo, pero Verón ya había adquirido su lugar en el pedestal de la historia pincharrata, un lugar de privilegio que no perderá pese al inexorable paso del tiempo.






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