Como en la final del Mundial: Marc Cucurella se tapó la boca para pelearse con un rival y no fue sancionado

Deportes

Tal como sucedión en la final del Mundial 2026, el lateral del Real Madrid se tapó la boca para pelearse con un rival pero el árbitro no lo expulsó.

El arranque de la nueva edición de la UEFA Champions League dejó mucho más que el resonante triunfo del Real Madrid por 2 a 1 frente al Inter en el estadio Santiago Bernabéu, otra vez protagonizado por Marc Cucurella y la famosa pero poco aplicada "Ley Prestianni".

Horas después de que sonara el pitazo final, las redes sociales y los portales deportivos comenzaron a hacerse eco de una situación de máxima tensión protagonizada por Cucurella, un episodio que de inmediato trajo a la memoria los pasajes más calientes de la última Copa del Mundo.

Durante un cruce vehemente en el desarrollo del encuentro europeo, el defensor español se trenzó en una discusión con un futbolista del conjunto italiano y, en medio del careo, se tapó brevemente la boca para hablar.

La acción, que a simple vista podría parecer un recaudo táctico o una reacción impulsiva de vestuario, encendió las alarmas debido a la normativa vigente que prohíbe explícitamente ocultar la boca al dialogar con rivales o árbitros, una conducta introducida formalmente a partir de la famosa "Ley Prestianni" para evitar agravios o insultos racisas y facilitar la revisión de posibles sanciones de oficio. Sin embargo, pese a la infracción reglamentaria, el hecho pasó inadvertido para los jueces y no fue investigado.

El antecedente mundialista de Marc Cucurella y las sospechas de doble vara

La actitud del lateral reavivó de inmediato el debate en torno a la rigurosidad y el criterio dispar con el que se aplica la normativa a nivel internacional.

Es que la escena es prácticamente un calco de lo ocurrido durante la final del Mundial 2026, cuando —en medio de un clima ultra caldeado y tras la expulsión de Enzo Fernández— el propio Cucurella se tapó la boca para dirigirle unas palabras a Lionel Messi, quien le reclamó desatinos al árbitro sin que la acción tuviera consecuencias disciplinarias inmediatas.

El paralelismo generó fuerte malestar en distintos sectores del fútbol sudamericano, reviviendo las suspicacias instaladas en la cita máxima ecuménica.

En aquel torneo, futbolistas de la región como el paraguayo Miguel Almirón y el ecuatoriano Piero Hincapié sufrieron la tarjeta roja directa bajo la misma regla de ocultar el rostro al hablar, un rigor punitivo que pareció disolverse cuando los protagonistas involucrados pertenecen a ligas o seleccionados del Viejo Continente, alimentando la teoría de una aplicación selectiva que vuelve a quedar bajo la lupa tras la noche de Champions.

Dejá tu comentario