Condenaron al exgimnasta olímpico Federico Molinari por grooming contra una alumna menor de edad
La Justicia de San Isidro halló culpable al ex deportista por el delito de grooming. Recibió una pena de un año y ocho meses de prisión en suspenso.
Federico Molinari
El exgimnasta olímpico Federico Martín Molinari fue condenado este viernes a un año y ocho meses de prisión de ejecución condicional tras ser encontrado culpable del delito de grooming contra una adolescente que era alumna de uno de los gimnasios que funcionaban bajo su órbita en la localidad bonaerense de Don Torcuato.
La sentencia fue dictada por la jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.º 3 de San Isidro. Además de la pena, el fallo estableció que Molinari deberá fijar residencia, permanecer durante dos años bajo la supervisión del Patronato de Liberados de la Provincia de Buenos Aires y realizar un tratamiento psicológico con perspectiva de violencia de género.
La investigación se inició a partir de una denuncia presentada en marzo de 2023 por la madre de la víctima. Según la causa, los episodios ocurrieron entre febrero de 2021 y febrero de 2022, cuando la joven, oriunda de Mendoza, se había instalado en Buenos Aires para entrenar gimnasia artística de alto rendimiento y tenía apenas 16 años.
Grooming: los chats entre el exgimnasta Federico Molinari y una alumna menor de edad
De acuerdo con el expediente judicial, el ex deportista mantuvo conversaciones con la adolescente a través de Instagram, donde le enviaba mensajes que fueron considerados incompatibles con el vínculo entre un entrenador y una menor de edad. Parte de esos intercambios digitales, incorporados como prueba, resultaron determinantes durante el juicio oral.
La acusación durante el debate estuvo a cargo de la fiscal Gabriela Conde, mientras que la investigación había sido impulsada por el fiscal Gonzalo Acosta, de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro. La querella representó a la joven durante todo el proceso que culminó con el veredicto condenatorio.
Antes del juicio, Molinari había rechazado públicamente las acusaciones y sostenido que los mensajes enviados no tenían contenido sexual ni una finalidad ilícita. Sin embargo, tras analizar las pruebas reunidas durante la instrucción y el debate oral, la magistrada concluyó que existían elementos suficientes para acreditar su responsabilidad penal y lo condenó por el delito de grooming.
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