Tras el escándalo, el plantel de Tigre no pudo salir del estadio
Después de ser agredidos por la policía, los jugadores del "Matador" no pudieron retirarse del vestuario. A pesar de los incidentes, la Conmebol decidió dar por finalizado el encuentro y consagrar a San Pablo como campeón de la Copa Sudamericana.
Así se desarrolló el primer tiempo:
Tigre tuvo un comienzo alentador porque evitó que el San Pablo se acercara en contra su arco. La presión que ejerció en el mediocampo fue fundamental para controlar las acciones de su poderoso rival.
El Matador generó la primera situación de gol del partido. Rubén Botta ingresó al área por la izquierda y remató con la pierna derecha. Un buena tapada de Rogerio Ceni evitó la apertura del marcador.
Pero San Pablo demostró su categoría en un ráfaga de cinco minutos. A los 22, Lucas Moura definió de zurda tras alcanzar un rebote en el area y, a los 27, Osvaldo definió con una gran categoría al picar la pelota por encima del cuerpo del arquero Damián Albil.
A Tigre le costó recuperarse de la desventaja cuando estaba realizando un buen primer tiempo. Sin embargo, el equipo de Gorosito no se desesperó e intentó ir por más, pero se encontró con un San Pablo bien parado, que se replegó aunque sin entregar espacio defensivos.
El equipo brasileño empezó a manejar con tranquilidad, y se permitió algunos lujos innecesarios que enojaron a los jugadores de Tigre. Entonces, el clima del partido se calentó, e incluso, en el final de la primera mitad, hubo un par de empujones y manotazos entre los futbolistas.






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