El mítico Luna Park cumple 75 años

Deportes

*Las luces del centro siempre tuvieron en la esquina porteña de Corrientes y Bouchard un ícono de la pasión deportiva del más alto nivel, allí se levanta el Luna Park, escenario del boxeo que hoy festeja susprimeros 75 años de vida.

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Por NA
Las luces del centro siempre tuvieron en la mítica esquina porteña de Corrientes y Bouchard un ícono de la pasión deportiva del más alto nivel, allí se levanta el Luna Park, escenario del boxeo que hoy festeja susprimeros 75 años de vida.
  
Fue una noche al aire libre, con solamente tres tribunas,cuando el sueño de dos precursores, José "Pepe" Lectoure e Ismael Pace, se materializó con su primera noche de boxeo profesional.
  
El 5 de marzo de 1932, en el solar ubicado entre las calles, Corrientes, Bouchard, Madero y Lavalle, bajo un cielo estrellado de verano, nacía el estadio de boxeo más importante de Sudamérica, y junto al Madison Square Garden de Nueva York y el Palacio de los Deportes de Roma, los escenarios emblemáticos del boxeo internacional.
  
Cuando el deporte de los puños comenzaba a transformarse en una pasión arrolladora en el mundo, la empresa, que antes había sido un Parque de Diversiones en La Boca y un lugar para bailes en el predio donde hoy se levanta el Obelisco, eligió el boxeo como
espectáculo para definir su perfil de vida.
  
Durante 55 años fue la cita obligada de los porteños, los sábados a la noche era el lugar elegido para disfrutar de una velada distinta con el furor del boxeo y el nacimiento y caída
de ídolos populares.
  
Allí se vivieron noches inolvidables con pugilistas de la talla de José María Gatica y sus duelos conmovedores con Alfredo Prada, el andar exquisito del zurdo Eduardo Lausse, la fina estampa de Luis Federico Thompson, el carisma de Pascual Pérez, la potencia convocante de Oscar "Ringo" Bonavena y las eternas noches con un estadio colmado ante la presencia de Nicolino Locche, entre otros.
  
Tras los años  40 y  50, llenos de duelos apasionantes, y tras la muerte de Lectoure y Pace, en un terrible accidente automovilístico, llegó como promotor general el sobrino
de "Pepe", Tito, quien le daría un impulso inusitado a la programación boxística de las noche de Luna Park.
  
Con Tito llegaron también los tiempos de campeones del mundo y con Horacio Acavallo, Locche y Carlos Monzón, veladas llenas de adrenalina y misticismo. 
  
En el orden local los duelos eran también importantes y estaba entre ellos Andrés Selpa, Gregorio Peralta, Horacio Saldaño, Ramón La Cruz, Miguel Angel Campanino, Víctor Galíndez Sergio Palma, Santos Laciar, como figuras convocantes y atractivas.
  
Luego de la etapa de oro de Locche y Monzón y de visitas internacionales durante muchos años, recién en 1974, Galíndez se convirtió en el primer argentino en ganar el cetro mundial en el estadio más importante de Buenos Aires.
  
En los 70, a las veladas de los sábados, siempre colmadas producto de un ejercicio folclórico de los porteños, se sumaron las jornadas televisadas de los miércoles, en las que aparecian nuevas figuras.
 
Para los boxeadores llegar a ser protagonista de la pelea de fondo del Luna era alcanzar la consagración y ese impulso se mantuvo hasta 1987, cuando una devualación propia de este deporte hizo que Lectoure se decidiera cerrar el estadio para el boxeo y
dejarlo para otro tipo de eventos.
  
Las paredes del escenario de Corrientes y Bouchard siempre estuvieron abiertas para actos políticos y espectáculos de primer nivel con figuras como Frank Sinatra, Maía Plisteskaia, Luciano Pavarotti, Julio Bocca y José Carreras, entre otros.
  
Asimismo también allí se convocaron otros deportes y eventos como el mundial de basquetbol, los Seis Días en Bicicleta y el mejor tenis del mundo con Guillermo Vilas.
  
Después de la última velada de 1987, el 17 de octubre, el Luna cerró para el boxeo, y si bien se abrió en escasas oportunidades más, pero ya no fue posible la magia de los años
de oro.
  
La muerte de Tito Lectoure, en 2002, a horas de cumplir el estadio los 70 años, cerró una etapa muy rica de la historia y convirtió al manager en otro de los duendes eternos que se
pasean por el monumento nacional al box.
  
Allí, en el silencio de la noche, cuando uno se acerca al Luna, se escuchan como en una caja de sonidos eterna, los golpes secos de los guantes, el aliento bullicioso a los ídolos, se pasea la figura de "Tito" sonriendo sastisfecho por una jornada óptima.
  
Desde el borde del ring, la voz inconfundible del relator Osvaldo Caffarelli, nutre de poesía la pasión de generaciones de argentinos: el Luna Park y el boxeo.

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