Almeyda, el hijo pródigo que apostó y ganó
El Pelado sufrió el descenso como jugador y decidió hacer su primera experiencia como DT en la B Nacional. ¿Seguirá?
Aquel 26 de junio de 2011 quedará guardado como uno de los días más tristes en la vida de Matías Almeyda. Si bien no formó parte del equipo que igualó ante Belgrano en el Monumental por estar suspendido, él fue el capitán del equipo que por primera vez en la historia llevó a River a jugar en la Primera B Nacional.
Sin embargo, lejos de bajar los brazos, el emblema millonario decidió hacerse cargo, adelantó los tiempo de retiro y se calzó el buzo de entrenador para estar al mando de la "Operación Retorno" del club de sus amores a la Primera División.
Contra viento y marea, ante todas las críticas recibidas y con demasiado por perder y poco por ganar, Almeyda transitó estoicamente el andar en la segunda categoría y pudo entonces cumplir con ese objetivo que su amor propio y su orgullo le habían exigido aquella fatídica tarde de junio.
Con apenas 37 años y luego de destacarse como el mejor jugador de River tras su regreso en 2009, el Pelado debutó como entrenador el 16 de agosto de 2011, en el primer encuentro de River en la B.Fue un 1 a 0 frente a Chacarita en el estadio Monumental, el mismo escenario que menos de dos meses atrás había sido testigo de la catástrofe.
Tras esa impensada derrota, transitó un tiempo de dudas en que también cayó ante Atlético Tucumán y Boca Unidos de Corrientes, uno de los equipos a los que River enfrentaba por primera vez en su rica y larga historia.
Otra vez, entre la fecha 18 y la 27, Almeyda volvió a vivir un tiempo de éxitos que iba a terminar con otra caída resonante: el 0-1 ante Atlanta en la cancha de Vélez Sarsfield.
A partir de allí, fueron idas y venidas, alegrías y decepciones y la sensación de que el "parto" que estaba viviendo Almeyda junto a River no se terminaría más. Pero finalmente terminó. Y de la mejor manera.
Como principales aciertos de su primera gestión como entrenador sobresalen sin dudas las contrataciones de Alejandro Domínguez y Fernando Cavenaghi, estandartes del plantel y, sobre todo, la llegada de David Trezeguet, que jugó los últimos seis meses y se transformó, sin dudas, en el jugador más destacado de su equipo.
Así las cosas, con la alegría (mesurada, pero alegría al fin) consumada, habrá que ver si Almeyda decide jugar una ficha más y se anima a dirigir a su equipo en la Primera División. Por carácter, valentía y ese amor propio que lo llevó a hacerse cargo en el peor momento, todos los caminos indican que el Pelado seguirá sentado en el banco e intentará llevar nuevamente al club a lo más alto del país.
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