Fue a ver a San Martín y terminó preso: tenía pedido de captura por narcotráfico
Un prófugo fue detenido durante el operativo de seguridad del partido ante Quilmes. No podrá volver a pisar una cancha en Buenos Aires.
Lo que parecía una noche común en la Primera Nacional terminó con una escena digna de película: un hombre con pedido de captura fue arrestado cuando intentaba ingresar al estadio Centenario para ver el duelo entre Quilmes y San Martín de Tucumán.
El operativo se desplegó este lunes por la noche en la previa del partido, y permitió dar con Santiago Nicolás Gómez, quien estaba prófugo desde agosto del año pasado por una causa relacionada con la Ley de Drogas.
Gómez, residente de Banda del Río Salí, provincia de Tucumán, fue identificado por el sistema de control de Tribuna Segura mientras intentaba acceder a la tribuna visitante. La coordinación entre Aprevide, la Policía Bonaerense y los agentes del programa de seguridad deportiva permitió su detención inmediata.
Según confirmaron fuentes policiales, sobre él pesaba una orden de captura activa por delitos vinculados al cultivo, almacenamiento y comercialización de estupefacientes. La causa, enmarcada en la Ley 23.737, contempla penas de entre 4 y 15 años de prisión, además de multas económicas.
El detenido, hincha del Santo tucumano, ahora enfrenta un proceso judicial federal que lo podría mantener un largo tiempo tras las rejas. Como medida adicional, Aprevide informó que se le aplicó el derecho de admisión y no podrá asistir a ningún evento deportivo en territorio bonaerense por tiempo indefinido.
El intento de acompañar a su equipo como visitante, que terminó imponiéndose por 2 a 1 en los minutos finales, derivó en un inesperado final para Gómez. Su presencia en el estadio no solo activó el sistema de alertas, sino que evidenció la eficacia del operativo de control, en un contexto donde cada vez más se cruzan el deporte y los procedimientos judiciales.
El caso recuerda al recordado arresto durante un partido en El Secreto de sus Ojos, aunque en este caso no hubo ficción: la Justicia llegó entre hinchadas, banderas y goles.
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