La magia de la gimnasia

Deportes

*Un deporte casi desconocido que involucra la vida de los chicos y chicas que lo practican.
*La palabra autorizada de Celeste Carnevale, integrante de la Selección argentina, quien charló con minutouno.com.

Hace un tiempo, leí en una pared una frase que me dejó pensando: “En todo gimnasta se esconde una artista…que hace música con su cuerpo”. Por eso decidí comenzar la editorial con esta cita, que de alguna manera resume lo que fue la gran Nadia Comaneci.

Comaneci fue una “verdadera artista”, que deslumbró al mundo en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, cuando con su carita de niña conquistó la medalla de oro y el primer 10 de la historia.

Pocos conocían la disciplina por aquellos años y fue Nadia, con su jovial frescura, la que marcó una antes y un después en este deporte que desafía la física y deja al público con la boca abierta.

“Nadia cambió la historia de la gimnasia, la popularizó. Sobre todo por el hecho de que era muy joven, ya que la vida útil de una gimnasta es más corta que en  cualquier otro tipo de deportista”, le contó a minutouno.com Celeste Carnevale, integrante de la Selección argentina.

“Comaneci consiguió la perfección que tanto buscamos los que estamos en esto. Además,  ella fue a los Juegos de Montreal como una más y, de repente, robó con todo”, agregó Carnevale, quien participó en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 e irá en busca de un lugar para Beijing 2008.

“El deporte de volar”, como algunos lo llaman, es tan apasionante como irracional. Horas, años, vidas de entrenamiento para realizar performances de apenas unos segundos, en las que no hay tiempo para corregir una falla. Alguna vez me dijeron que en la gimnasia no gana el mejor, sino el que menos se equivoca. Y creo que no se equivocaron.


 


Es cierto que la gimnasia en la época de Comaneci era otra. La dificultad en los ejercicios era considerablemente menor a la de hoy. Por estos años, en cada Juego Olímpico, en cada Mundial, los gimnastas nos sorprenden con elementos “increíbles”, que parecen no tener explicación para nosotros, los espectadores, que nos deleitamos con esa mezcla exquisita de fuerza, potencia y “arte”. Ese “arte” que se resume en el nombre de la disciplina: Gimnasia Artística.

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