Las frustraciones deportivas: 2006, un año para el olvido
* La Argentina tuvo un año para el olvido a nivel deportivo. Todavia perdura la bronca popular por no haber llegado a la gloria soñada.
*La última esperanza de este año fue la Copa Davis, que el equipo nacional perdió ante Rusia 3-2.
"Los argentinos somos así. No ganamos nada, y mal que les pese a la mayoría, vivimos de los éxitos y condenamos los fracasos". Esta frase puede resumir la esencia del ser argentino, aquel que opina de todo y también cree que sabe de todo cuando los deportistas "defienden la bandera" en cada competencia de calibre internacional.
Este año, el "ser argentino" ha vivido en carne propia el "fracaso rotundo" por parte de todos los deportistas que alguna vez fueron elevados a la gloria en la previa, pero no pudieron alcanzar los éxitos prometidos. Entonces, la condena ha sido ejemplificadora por parte de quienes esperaban obtener, al menos, una alegría, ilusión que erróneamente había sido depositada en el desempeño de los máximos exponentes del deporte argentino.
La última gran esperanza por ganar "algo" quedaba en la ilusión depositada en el equipo argentino de Copa Davis que debía jugar la final frente a Rusia en tierras moscovitas en busca de la tan ansiada Ensaladera de Plata, luego de 25 años sin haber llegado a la máxima instancia.
Pero en el primer partido, Juan Ignacio Chela evidenció un miedo escénico frente a Nikolay Davydenko y las críticas llovieron tanto para el jugador de Ciudad Evita como para el capitán argentino, Alberto Mancini.
Llegaba el turno de David Nalbandian, el alma del equipo, quien demostró estar nuevamente a la altura de las circunstancias con una memorable triunfo frente a Marat Safin (viernes) y Davydenko (domingo) para emparejar la serie.
A pesar de la pobre actuación en el dobles del sábado de Nalbandian con Agustín Calleri ante la dupla Safin-Tursunov, se conservaba aún una mínima esperanza en Chucho Acasuso para doblegar a Safin, ex N°1 del mundo, y ganar por primera vez la Davis.
La Legión cayó dignamente ante Rusia, por 3-2 pero el imaginario popular aún mantiene el sueño de levantar la copa el próximo año.
El mundial de fútbol, la primera gran frustración popular
La primera gran esperanza (y fracaso popular) fue en el Mundial de Alemania 2006. Argentina venía con el antecedente de haber quedado eliminada en la primera ronda de Corea-Japón 2002 cuando Marcelo Bielsa era el técnico, por lo que el país vivía nuevamente una gran ilusión con los jugadores de José Pekerman.
El equipo nacional había generado una gran exepctativa en los hinchas tras el soberbio triunfo frente a Serbia y Montenegro en la primera fase, por 6-0. Luego vino el empate sin goles con Holanda, para completar el fixture y finalizar como líder del Grupo D.
Y mucho más aún crecieron sus chances de ganar la Copa cuando la Selección derrotó a México (dirigida por Ricardo La Volpe) por 2 a 1 en octavos, con el inolvidable golazo de Maxi Rodríguez en tiempo suplementario (considerado el mejor tanto del torneo).
En cuartos, todos sabían que Alemania sería una parada difícil por su condición de local pero no imposible. Todos esperaban el ingreso de Messi (estaba en el banco) en el alargue para hacer dupla en ataque con un Carlitos Tévez incontenible. Pero antes, con el 1-0 arriba, vino la lesión de Abbondanzieri (lo reemplazó Franco), el gol del empate alemán de Klose, el suplementario y de nuevo a sufrir en los penales...
Hasta ese momento, la selección de Pekerman tenía una elevada imagen en la sociedad, y representaba el estilo de juego que quería la gente. Pero la derrota en los penales lo condenaron al "estrepitoso fracaso" del entrenador por no haber puesto al pibe del Barcelona contra Alemania, mientras que todos los dardos apuntaban a dos jugadores emblematicos del equipo de José: Juan Pablo Sorín (capitán) y sobre todo, a Juan Roman Riquelme por haberse "borrado" en las difíciles.
Conclusión: el equipo albiceleste finalizó en el sexto lugar del Mundial, cuando todos los argentinos pretendían abrazar la gloria en la gran final del 9 de julio, que fue obtenida por Italia.
La esperanza en "Manu" y el tiro del final
Luego llegó el turno del basquet, en el Mundial de Japón. Con Manu Ginobili a la cabeza (dos veces campeón de la NBA con San Antonio Spurs), la selección nacional había llegado -por segunda vez en su historia- a la final del mundial de Indianapolis 2002 (perdió ante Yugoslavia), además de haber obtenido el oro olímpco frente a Italia, en Atenas 2004.
Pero el último y desesperado tiro de Nocioni en la semifinal frente a España (luego sería campéon) lo dejó fuera de la lucha por el título y las ilusiones se derrumbaron por completo. Ya sin ganas, había que jugar frente a los Estados Unidos (dejaron de ser el Dream Team) y así nos fue: derrota y otra vez los argentinos a saborear sin sentido un cuarto puesto.
Las Leonas y el voley, otras grandes decepciones
Algo similar ocurrió con las Leonas, campeonas en el mundial de hockey femenino, en Perth 2002, y ganadoras de la medalla de bronce en Atenas 2004, ambos galardones obtenidos en la exitosa etapa de Sergio Vigil como entrenador.
Con Gabriel Minadeo como nuevo técnico el conjunto albiceleste tenía la ilusión de ratificar todo lo hecho lo hecho en Australia y Grecia, pero en el Mundial de Madrid. Las Leonas perdieron ante Holanda (luego serian campeonas del mundo) por 3-1 y, luego de tantos éxitos en el pasado, tuvo que conformarse con un tercer puesto al derrotar a las españolas.
Lo del voley masculino fue un verdadero fracaso. Jon Uriarte, entrenador de la selección argentina, tenía el gran objetivo de abrazar el octavo puesto en el Mundial que acaba de finalizar en Japón .
Sólo pudo vencer a los débiles seleccionados de Egipto y Túnez, pero finalizó sin pena ni gloria en el 13° sumando derrotas frente a Costa Rica, Serbia y Montenegro, Polonia, Japón y Rusia, más una increíble caída ante Canadá que significó la triste despedida del certamen.
Los chicos del hockey tampoco pudieron
Uno de los mayores fracasos fue el hockey de varones. Argentina finalizó en el último lugar en la Champions Trophy (juegan seis equipos) y había ido al Mundial de Moengengladbach con la misión de alcanzar la sexta colocación.
El equipo de Sergio Vigil no cumplió su objetivo. Perdió tres sobre cinco partidos disputados ante rivales "ganables" como Nueva Zelanda y Japón (la derrota con Australia estaba en los planes), empató de casualidad con España y ganó uno solo (Paquistán, una de las potencias), por el Grupo A, finalizando así con la frente marchita en el 10° puesto.
¡Al fin, una alegría!
Paradójicamente, la única satisfacción deportiva obtenida este año fue la gran conquista de los "Murciélagos", el seleccionado nacional de fútbol para ciegos, que obtuvieron por segunda vez el campeonato mundial al derrotar en la final nada menos que a Brasil por 1 a 0.
Es que la gente estaba tan cansada de los fracasos consecutivos que no tuvo mas remedio en acudir al CeNARD para ver a "los verdaderos campeones del mundo" que le dieron la únca alegría al pueblo argentino.
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