Maher Carrizo no jugará en River: las razones y cómo influyó Vélez en la negociación
El delantero del Fortín decidió no continuar su carrera en el fútbol argentino y terminó de desactivar la negociación que el Millonario tenía encaminada.
Maher Carrizo quedó definitivamente lejos de River en este mercado de pases. Pese a que el club de Núñez había avanzado con decisión y estaba muy cerca de alcanzar un acuerdo económico con Vélez, la transferencia terminó cayéndose por dos factores clave: la firme determinación del jugador de no sumarse a otro equipo del ámbito local y la postura del Fortín de imponer condiciones que terminaron por enfriar cualquier intento de cierre.
Con ese escenario, el atacante de 19 años optó por esperar una oportunidad en Europa y el Millonario deberá volver a barajar opciones para reforzar su ofensiva. El interés de River por Carrizo surgió luego de que se frustraran otras alternativas para el ataque.
La dirigencia encabezada por Jorge Brito, junto al área de fútbol, había puesto el foco en el joven delantero de Vélez como una apuesta a futuro con proyección internacional. De hecho, las negociaciones avanzaron con rapidez y se hablaba de una operación cercana a los 6,5 millones de dólares por el 50% del pase, una cifra importante para el mercado local y que demostraba la convicción del club de Núñez.
Maher Carrizo se quiere ir a Europa: River quedó descartado
Sin embargo, cuando todo parecía encaminarse hacia un desenlace positivo, la postura del futbolista fue determinante: Carrizo le comunicó al presidente de Vélez, Fabián Berlanga, que no estaba dispuesto a continuar su carrera en otro club del fútbol argentino. Su prioridad es dar el salto al exterior y aguardar una oferta concreta desde el Viejo Continente, incluso si eso implica permanecer un tiempo más en Liniers. Esa decisión personal fue el primer golpe para una negociación que ya mostraba señales de fragilidad.
A esa negativa del jugador se le sumó una condición contractual que Vélez pretendía incluir en el acuerdo. El Fortín buscaba mantener una cláusula recaudatoria que obligara a River a abonar un millón de dólares por cada mercado de pases en el que Carrizo no fuera transferido al exterior. La idea de convertirse en socios del pase incluía, además del porcentaje de la ficha, una presión económica constante para acelerar una futura venta, algo que en Núñez no terminó de convencer.
Fue el propio Berlanga quien trasladó esta situación a Stefano Di Carlo, secretario general de River, dejando en claro que la postura del jugador era inamovible y que las condiciones propuestas no tenían margen de negociación. Con ese panorama, la operación se dio por caída y River decidió retirarse de la puja, entendiendo que forzar la llegada de un futbolista que no desea sumarse no era una alternativa viable.
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