Polémica en la Bombonera: el posible penal a Nicolás Otamendi contra Boca que no revisó el VAR
Lautaro Di Lollo, amonestado, parece sujetar al capitán de River pero Nicolás Ramírez no sancionó nada ni fue llamado por el VAR.
El agarrón de Lautaro Di Lollo a Nicolás Otamendi en el Superclásico.
En un trámite envuelto en máxima tensión, fricción y fallos arbitrales en el ojo de la tormenta, Boca derrotó 1-0 a River en La Bombonera en una nueva edición del Superclásico que tuvo un sinfín de polémicas y hasta un posible penal a Nicolás Otamendi que Nicolás Ramírez no sancionó ni revisó en el VAR.
El festejo "xeneize" pudo haber quedado empañado por la enorme controversia que se desató en el tramo final del partido, donde todo el equipo visitante exigió un penal que ni el juez principal ni el VAR decidieron revisar.
Con el "Millonario" jugando con dos hombres menos tras las expulsiones de Lucas Martínez Quarta y Gonzalo Montiel, la jugada del escándalo ocurrió a 15 minutos del cierre del encuentro, cuando el marcador aún se encontraba abierto a favor de los locales.
La jugada de la discordia: ¿agarrón a Nicolás Otamendi y segunda amarilla para Lautaro Di Lollo?
Transcurría el minuto 30 del segundo tiempo cuando un centro aéreo cayó directamente sobre el corazón del área de Boca con destino a la posición de Nicolás Otamendi. En ese instante, Lautaro Di Lollo —autor del único gol de la tarde y quien ya jugaba amonestado— parece sujetar al marcador central de la Selección Argentina impidiéndole conectar el balón.
A pesar del evidente impacto y de las protestas desmedidas de todo el plantel de Núñez, el árbitro principal dejó seguir la acción. La indignación escaló a niveles insostenibles cuando desde el VAR ni siquiera llamaron al juez para revisar la maniobra en la pantalla del campo de juego.
La omisión del arbitraje resultó determinante por partida doble:
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El penal: Pudo significar la chance inmejorable para River de sellar el empate 1-1 en el tramo final.
La expulsión: De haberse sancionado la infracción, la sujeción le habría valido a Di Lollo la segunda tarjeta amarilla y la consecuente expulsión, dejando a Boca también con diez jugadores para encarar el desenlace del partido.
Finalmente, el tiempo se consumió entre empujones, reclamos y un clima enrarecido que dejó a la delegación de River masticando bronca por un arbitraje severo con sus futbolistas pero extrañamente permisivo ante la jugada clave del encuentro.
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